El Honor Robot Phone ya es oficial, y basta mirar su parte trasera para entender por qué está dando tanto de qué hablar. Honor lo presentó en Shenzhen con una puesta en escena a la altura, y la idea detrás de este dispositivo es tan curiosa como arriesgada. Meter en un solo teléfono una cámara de acción con gimbal y las prestaciones de un móvil de gama Ultra. El resultado tiene nombre propio y un público muy claro en mente. Los creadores de contenido.
Por delante parece un teléfono de lo más normal. Biseles bien ajustados, cámara frontal en su agujero, nada que llame demasiado la atención. La sorpresa llega al darle la vuelta. El cuerpo es de aluminio unibody con laterales texturizados para agarrarlo mejor, y la trasera recuerda bastante a los iPhone 17 Pro, con ese módulo de cámaras que ocupa todo el tercio superior. Ahí está lo bueno. Entre las lentes fijas del gran angular y el telefoto, hay una que se despliega. Y no es un truco cualquiera, porque Honor ha montado directamente un gimbal. Un brazo de titanio con estabilización de tres ejes que permite mover la cámara 360 grados. Algo así como cruzar una Osmo Pocket con un móvil.
Donde está la verdadera chicha es en la cámara
La cámara principal es la que se despliega, un sensor de 200 megapíxeles de 1/1,28 pulgadas con OIS cuando está replegada y estabilización mecánica de tres ejes cuando se abre. El teleobjetivo también monta 200 megapíxeles, con 2,7 aumentos ópticos y hasta 200x digitales gracias a la inteligencia artificial. El gran angular se queda en 50 megapíxeles con autofocus y modo macro, y la frontal repite los 50 megapíxeles.
Honor no se ha quedado en el hardware. Ha desarrollado un chip propio llamado H1, pensado para gestionar el flujo de datos de los dos sensores de 200 megapíxeles y limpiar la imagen en situaciones complicadas, tanto en foto como en vídeo. Retratos en interiores con luz difusa, grabaciones con poca luz, reducción de ruido para grabar en logarítmico. Para eso último se apoya en el LogC3, porque el sistema de imagen lo ha creado junto a ARRI, la firma alemana especializada en cámaras profesionales.
Una pantalla y un interior de auténtico Ultra
El resto no se queda atrás. La pantalla es un panel OLED de 6,31 pulgadas, algo más contenida de lo habitual, con resolución de 2.640 x 1.216 píxeles, brillo pico de 6.800 nits, refresco LTPO de 1 a 120 Hz y un PWM de 4.320 Hz. Lleva capa antirreflejos, color P3 y profundidad de 10 bits, todo pensando en el vídeo.
Por dentro, un Snapdragon 8 Elite Gen 5, 12 o 16 GB de RAM y hasta 1 TB de almacenamiento. La batería es de silicio-carbono con 7.060 mAh, carga de 120 W por cable y 50 W inalámbrica. Corre con MagicOS 10 sobre Android 16.
En el terreno de la inteligencia artificial, Honor ha creado un modelo local llamado YOYO, basado en el Qwen de Alibaba. La cámara gimbal es la protagonista. Hay un modo YOYO Robot que la convierte en una especie de cabeza que te sigue, muestra animaciones faciales, asiente cuando le hablas o se mueve al ritmo de la música. El ejemplo que ponen es de lo más doméstico, señalar en un restaurante a quien le toca pagar la cuenta.
Luego está el modo agéntico, quizá el más interesante. Con una orden en lenguaje natural, YOYO interpreta la petición y planifica los pasos, operando en apps del sistema y en más de 500 apps de terceros. Los pasos de alto riesgo, como los pagos, quedan siempre en manos del usuario. De cara al futuro, Honor prepara un YOYO Pro capaz de completar aún más tareas y comunicarse con otros dispositivos.
Sobre la fecha de lanzamiento y el precio, Honor todavía no ha soltado prenda.
Fuente
Imagen: xataka.com
