Un pueblo de 2.686 vecinos que revienta hasta los 100.000 en verano

Cómo decenas de pueblos españoles multiplican su población hasta por 37 en verano y colapsan servicios pensados para enero

by Tecnoandroid
Un pueblo de 2.686 vecinos que revienta hasta los 100.000 en verano - pueblos turísticos verano

Hay un problema logístico que golpea a media España cada verano y que casi nadie mete en el folleto turístico. Durante unas ocho semanas al año, decenas de pueblos dejan de comportarse como tales y se convierten en algo parecido a ciudades medianas, con poblaciones que se multiplican por seis, por diez o incluso por 33. El resultado es siempre el mismo, servicios pensados para el mes de enero que en agosto crujen por todos lados.

Bajo ese modelo de fuga desde la ciudad, la basura, el agua, la sanidad y la policía se vuelven el auténtico cuello de botella. El turismo sostiene buena parte de la economía local, eso está claro, pero la pregunta incómoda vuelve cada verano: ¿está la infraestructura planificada para ese pico de demanda o se parchea a última hora con guardias médicas a 1.500 euros la noche y contenedores extra?

Ocho semanas de ciudad prestada

El caso de Noja, en Cantabria, funciona casi como manual. Pasa de 2.686 habitantes censados en invierno a picos de 100.000 residentes en plena temporada, más de 37 veces su población habitual. La localidad se vende como el Benidorm del norte, con ocho kilómetros de arenales y comercios donde entre el 80 y el 90 por ciento de la facturación se hace solo en julio y agosto.

En Galicia, Sanxenxo sigue la misma lógica. Tiene entre 17.000 y 18.000 habitantes el resto del año, pero en verano llega a albergar hasta 120.000 personas pernoctando, con más de 30.000 plazas entre hoteles y apartamentos casi al completo. En temporada baja, en cambio, apenas quedan abiertas 3.000 o 4.000.

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Cataluña vive lo mismo. Pals multiplica por cinco su población, con una media diaria de 10.718 personas frente a 2.566 empadronados, y Port de la Selva pasa de 1.044 vecinos a 4.299. Santa Susanna, Sant Pere Pescador, Tossa de Mar y Salou triplican o cuadruplican habitantes. En Euskadi, Bakio salta de 2.800 a unos 12.000, Lekeitio de 7.000 a 20.000, y en Castilla-La Mancha, Escalona pasa de 4.000 empadronados a 30.000 en pleno verano.

Servicios de pueblo con demanda de ciudad

La primera zona de tensión es siempre la logística básica. En la Costa da Morte, concellos como Laxe pasan de poco más de 3.000 vecinos a unos 10.000, con refuerzos de recogida de basura que cuestan entre 7.000 y 15.000 euros al mes. En Palencia, los pueblos rurales pasaron de 79.396 empadronados a 181.064 personas en verano, con casos como Revilla de Pomar, que multiplicó por 16 su población.

Pero donde más duele es en la sanidad. En Motril están pagando la guardia médica a 1.500 euros la noche porque no hay profesionales para cubrir lo que hace falta. En la Costa Tropical de Granada, la población se duplica o triplica y los centros de salud atienden a un censo flotante de hasta 100.000 personas con plantillas pensadas para unos 60.000. En la Costa del Sol, la población censada ronda los 150.000 habitantes, pero la flotante puede alcanzar los 600.000 en verano, con refuerzos mínimos de enfermería. Camiones extra, depósitos de agua dimensionados para el pico y planes sanitarios de emergencia, todo eso queda fuera del folleto, con técnicos apagando incendios logísticos cada agosto.

Fuente
Imagen: xataka.com

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