España acaricia un objetivo que lleva años persiguiendo: alcanzar los 100 millones de turistas extranjeros en un solo año. La barrera parece más cerca que nunca, pero justo cuando el récord está al alcance de la mano aparece un enemigo inesperado que amenaza con estropear la fiesta: el calor extremo. Las olas de calor, esas que disparan el termómetro hasta los 40 grados, empiezan a preocupar seriamente a quienes analizan el futuro del sector.
Los números, de momento, hablan por sí solos. Durante la primera mitad de 2026 llegaron a España 46,6 millones de visitantes de otros países, un 4,6 por ciento más que el año anterior. Junio dejó un incremento interanual del 2,9 por ciento, lo que se tradujo en 9,7 millones de turistas. Y no solo aumenta el trasiego de gente. También sube lo que se gastan durante sus vacaciones. En esos seis meses los extranjeros dejaron 63.836 millones de euros, un 7 por ciento más que en 2025, con un gasto medio por turista de 1.393 euros. Los más generosos, según el INE, fueron británicos, alemanes, franceses y nórdicos.
La cuenta que puede llevar a España al récord mundial
La pregunta del millón es si finalmente se cruzará esa barrera psicológica. A principios de verano Oxford Economics no lo veía descabellado y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, también lo consideraba probable en julio. A favor juega el tirón de España como destino y el hecho de que, tras la guerra de Irán, muchos viajeros han optado por alejarse de Oriente Medio. Los analistas calculaban que el país podría captar 12 millones de visitantes extra, lo que dispararía el balance anual hasta los 109 millones.
Hay otra forma de mirarlo. En 2025 el INE contabilizó 52,28 millones de turistas internacionales durante el segundo semestre. Si este año el flujo se quedara igual, sin subir ni bajar, 2026 cerraría con casi 99 millones. Y como el trasiego no ha parado de crecer desde enero, aunque con vaivenes, el récord de turistas parece cada vez más plausible.
El calor que ahuyenta al turista extranjero
Aquí es donde entra el gran interrogante. España seduce por sus paisajes, playas, cultura y gastronomía, pero las olas de calor pueden restarle atractivo. Los expertos de CaixaBank Research ya lo advirtieron el año pasado y han vuelto a insistir. Según su análisis, basado en los pagos con tarjetas extranjeras, el calor extremo complica la fidelización. En los episodios más duros, la probabilidad de regresar es un 15 por ciento inferior respecto a quienes disfrutan de temperaturas más normales.
No es solo teoría. Este año el INE registró más visitantes extranjeros en mayo, 10,26 millones, que en junio, 9,74 millones. Un cambio llamativo si se piensa que en 2016 junio cerró con 441.600 turistas más que mayo. La gente está adelantando sus vacaciones para esquivar el calor.
Y el termómetro no es el único nubarrón. La demanda también nota la marcha de la economía, el encarecimiento del país como destino, el movimiento antiturista en las zonas más masificadas y la saturación de algunos lugares. A todo eso se suma la competencia cada vez más firme de países como Turquía.
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Imagen: xataka.com
