Cuando dos empresas que llevan décadas circulando por caminos separados deciden construir algo juntas, es señal de que el terreno se ha movido de verdad. El mercado de smartphones lleva varios trimestres sin crecer con claridad y eso ha empujado a Sony y TSMC, dos nombres que casi nunca comparten un comunicado, a levantar una planta conjunta dedicada a los sensores fotográficos de nueva generación. La cifra no es cualquier cosa. Se habla de una inversión que supera los 5.500 millones de euros para construir la fábrica en Kumamoto, al sur de Japón, con Sony quedándose el 60 por ciento del capital y TSMC con el 40 restante.
No es casualidad que esto llegue justo cuando Samsung ha decidido meter más luz en las cámaras de sus buques insignia, acortando una distancia que Sony daba por asegurada desde hacía años.
Por qué ahora y por qué juntos
Sony sigue siendo el mayor fabricante de sensores de imagen del mundo, con cerca de la mitad del mercado global de sensores CMOS. Pero esa ventaja empezó a temblar en diciembre de 2025, cuando Samsung se llevó el encargo de fabricar sensores apilados de triple capa para iPhone en su planta de Austin, en Texas, rompiendo una exclusividad que Apple había mantenido con Sony durante generaciones enteras. A eso hay que sumar a la china OmniVision, que lleva tiempo invirtiendo fuerte para colarse en ese mismo pastel.
La nueva planta se instalará junto a las instalaciones que TSMC ya tiene en la zona, en el mismo clúster industrial de Kumamoto donde Japón concentra su apuesta por los semiconductores. La idea es combinar el diseño de Sony con la capacidad de fabricación avanzada de TSMC para producir sensores CMOS apilados, con la producción comercial prevista para 2029 como pronto. Y el plan no se queda en el móvil. Ambas compañías apuntan a la robótica, al sector del automóvil y a lo que empieza a llamarse IA física.
Qué gana cada uno
Para Sony, la operación reparte el coste de una inversión que equivale a varios años de su gasto habitual en semiconductores. Para TSMC, es una forma de ampliar su base de producción fuera de Taiwán y reducir su exposición a un contexto geopolítico que preocupa a toda la industria del chip. El mercado se lo ha tomado bien. Las acciones de Sony subieron un 2,2 por ciento en la bolsa de Tokio y las de TSMC un 1,7 por ciento tras conocerse la noticia.
Quedan tres años largos hasta que esta fábrica produzca el primer sensor comercial, así que nada de esto se va a notar en la próxima cámara de un Galaxy o de un iPhone.
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Imagen: xatakamovil.com
