Voyager 2 se apaga poco a poco: la NASA gana tiempo con pura ingeniería

La NASA gana un año más de vida a la sonda con la maniobra "Big Bang" mientras la energía se agota vatio a vatio

by Tecnoandroid
Voyager 2 se apaga poco a poco: la NASA gana tiempo con pura ingeniería

La Voyager 2 sigue viva ahí fuera, en pleno espacio interestelar, y eso ya de por sí es algo que cuesta creer. Despegó de la Tierra en agosto de 1977 y desde entonces han pasado casi 49 años. Casi medio siglo funcionando con una máquina pensada y montada en otra época tecnológica, mandándonos datos desde una región que ninguna generación anterior había podido tocar de forma directa. Y ahora la NASA acaba de arañarle algo más de tiempo antes de que llegue el silencio definitivo.

El 4 de agosto la agencia contó que la maniobra bautizada como “Big Bang” había salido bien. Básicamente se trató de apagar ciertos equipos de la Voyager 2, tirar de alternativas que consumen menos y mantener a la vez las condiciones térmicas necesarias para que la sonda siga trabajando. Con eso hay margen suficiente para sostener sus tres instrumentos científicos durante al menos un año más. Su gemela, la Voyager 1, está en las mismas y la agencia planea aplicarle una modificación parecida.

La ingeniería de sobrevivir con cada vez menos energía

Para entender por qué cada vatio importa hay que mirar de dónde saca la corriente. La sonda lleva tres generadores termoeléctricos de radioisótopos, los famosos RTG, que convierten en electricidad parte del calor que libera la desintegración del plutonio-238. Con los años ese calor baja, la eficiencia interna también, y la nave pierde alrededor de 4 W de potencia eléctrica cada año. No hay forma de recargarla ni de revertir ese desgaste. Lo único posible es decidir cada vez mejor cómo gastar un presupuesto eléctrico que solo va a menos.

No ha existido una solución mágica, sino una cadena de decisiones cada vez más finas. En 2019 los ingenieros desconectaron el calentador del sistema de rayos cósmicos y vieron que el instrumento seguía dando datos pese al frío. Cuatro años después empezaron a usar una pequeña reserva de potencia que estaba apartada para un circuito de protección del regulador de voltaje. La intervención de 2026 encaja en la misma lógica: revisar qué funciones siguen siendo imprescindibles y cuánto consumo se puede recortar sin poner en riesgo la nave.

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Instrumentos apagados uno tras otro

El historial de la Voyager 2 se lee también en los aparatos que ha ido dejando por el camino. Las dos cámaras del sistema de imagen se apagaron tras los encuentros planetarios. El fotopolarímetro cayó en 1991 por degradación. El espectrómetro ultravioleta, en 1998, para ahorrar energía. Luego llegaron más apagados por el mismo motivo, incluido un episodio de enero de 2020, cuando una anomalía disparó el consumo y el sistema de protección desactivó los cinco instrumentos que quedaban activos. El equipo logró reactivarlos después.

Más recientes son el apagado del Plasma Science en septiembre de 2024 y el del sistema de partículas cargadas de baja energía en marzo de 2025. Tras todo ese recorrido siguen encendidos tres instrumentos: el subsistema de rayos cósmicos, el magnetómetro y el subsistema de ondas de plasma. La Voyager 1 comparte el mismo problema de fondo y recibirá el cambio del “Big Bang” en los próximos meses.

Llegará el momento en que la Voyager 2 ya no pueda mandarnos datos ni responder desde la distancia, pero eso no significa que su viaje acabe. Seguirá avanzando por el espacio interestelar y, dentro de unos 40.000 años, pasará a unos 1,7 años luz de la estrella Ross 248. Después continuará su recorrido por la galaxia convertida en un objeto humano silencioso.

Fuente
Imagen: xataka.com

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