Homo naledi: todos los esqueletos eran femeninos y nadie lo esperaba

Homo naledi solo femenino: el análisis dental que reescribe los rituales funerarios y desafía lo que sabíamos de la evolución humana.

by Redazione
Homo naledi: todos los esqueletos eran femeninos y nadie lo esperaba

Homo naledi vuelve al centro del debate paleontológico con un dato que deja a más de uno rascándose la cabeza: todos los esqueletos analizados en la cueva sudafricana de Rising Star pertenecen a individuos biológicamente femeninos. Ni uno solo masculino. Y eso, en el estudio de la evolución humana, cambia bastantes cosas.

Conviene recordar quién era este pariente lejano del homo sapiens. Lo descubrimos hace poco más de una década y desde el primer momento desconcertó. Su cuerpo era una especie de mosaico raro. La cabeza y los hombros recordaban a los Australopithecus, mientras que manos, pies y cara se acercaban más al género Homo. Y luego estaba el cerebro, que apenas alcanzaba un tercio del nuestro. Algo que llamó la atención enseguida fue lo parecidos que eran entre sí los esqueletos hallados en el sistema de cuevas. Demasiado parecidos, quizás. Los investigadores hicieron lo lógico: dieron por hecho que había machos y hembras, y que los esqueletos más grandes eran los machos. Se equivocaban.

Lo que dijeron los dientes

Esa suposición nunca se había comprobado a nivel molecular. Hasta ahora. Un equipo analizó por primera vez el esmalte dental de 23 dientes pertenecientes al menos a 20 ejemplares. Buscaban una proteína concreta, la Amelogenina-Y, que solo aparece en los machos porque está codificada en el cromosoma Y. No la encontraron en ninguno. La conclusión es directa: todos los especímenes eran biológicamente femeninos.

¿Por qué importa tanto? Porque se trata del análisis de mayor escala hecho sobre una población de homínido extinto, y apunta a que Rising Star podría ser el primer yacimiento de enterramiento exclusivamente femenino creado por una especie distinta del homo sapiens. Cientos de miles de años antes de lo que pensábamos ya habría existido algo parecido a un ritual funerario. Además resuelve un viejo enigma: esa homogeneidad morfológica no era una rareza de la especie, sino el simple reflejo de que todos los individuos conocidos son del mismo sexo.

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Un resultado extraño en una especie ya extraña

El esmalte es el tejido más duro del cuerpo y protege las proteínas durante una eternidad. Por eso la técnica funciona incluso en restos de hasta dos millones de años. Los fósiles de Homo naledi tienen entre 241.000 y 335.000 años, así que entran de sobra en ese rango. Para evitar errores, el análisis se hizo en dos laboratorios independientes y el equipo de la Universidad de York revisó los aminoácidos para descartar contaminación.

Lee Berger, uno de los autores, plantea un argumento sencillo. Si los adultos vivieran separados por sexos, cabría esperar al menos bebés masculinos en la cueva. No los hay. Eso apunta más a una práctica mortuoria que a una casualidad. El trabajo también señala que esta especie tiene un aminoácido único, jamás visto en otros homínidos, y comparte un rasgo en una proteína ósea con el Paranthropus robustus.

Hay un matiz importante, eso sí. El estudio admite que la ausencia del marcador masculino podría deberse a una mutación o a la pérdida del gen a lo largo de la evolución, lo que haría que los machos biológicos resultaran indistinguibles de las hembras con esta técnica. Elizabeth Sawchuk, conservadora de evolución humana en el Cleveland Museum of Natural History y ajena al trabajo, lo resume bien: es un resultado extraño en una especie que ya era de por sí extraña. La hipótesis más llamativa, la del enterramiento separado por sexo, es también la más difícil de demostrar.

Fuente
Imagen: xataka.com

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