Hallazgo en Alemania: el falso meandro del Rin que ocultaba un secreto romano

Hallazgo arqueológico en Alemania revela un canal navegable romano que funcionó tres siglos tras la caída del Imperio.

by Redazione
Hallazgo en Alemania: el falso meandro del Rin que ocultaba un secreto romano - canal romano Rin

Durante años nadie sospechó nada raro en aquella línea de tierra que cruzaba una llanura agrícola en el suroeste de Alemania, pero ahora sabemos que ese supuesto meandro abandonado del Rin era en realidad un canal romano de proporciones notables. La pista estaba a la vista de todos y costaba creerla: en la naturaleza casi nunca aparece una línea tan larga y tan recta. Y efectivamente, no era obra del azar sino de los ingenieros del Imperio Romano.

El descubrimiento lleva la firma de un equipo interdisciplinar de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, la Universidad Christian Albrechts de Kiel y la Oficina de Monumentos de Hessen. Lo que sacaron a la luz es una infraestructura que llevaba más de mil años bajo tierra: un canal artificial de 15 metros de ancho y 2,5 metros de profundidad que conectaba el Rin con un pequeño fuerte militar conocido como el burgus de Trebur Astheim.

Mucho más que una vía de agua olvidada

Roma se quedó en la memoria por sus calzadas, eso es cierto, pero en ingeniería hidráulica tampoco se andaban con tonterías. Basta pensar en los acueductos de Segovia o Tarragona. Y los canales, aunque menos vistosos, movían cantidades enormes de agua y mercancías. El de Trebur Astheim es uno de los pocos canales navegables conocidos al norte de los Alpes durante el período romano y la Alta Edad Media, lo que cambia bastante la idea que teníamos sobre la huella romana en Germania. Modificaron el paisaje de forma mucho más intensa y duradera de lo que se pensaba.

El fuerte probablemente funcionó como nodo logístico central de la región del Landgraben. Allí atracaban los barcos de carga de la época y desde allí se redistribuían las mercancías en otras embarcaciones más pequeñas. En el fondo era casi un puerto interior protegido, pensado para abastecer a las tropas a través de algo que iba más allá de las carreteras.

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Tres siglos de vida después de los romanos

La presencia romana en el Hessische Ried arranca en el siglo I después de Cristo, bajo los emperadores flavios. El fuerte se levantó entre los años 364 y 375 después de Cristo, durante el mandato del emperador Valentiniano I, dentro de un plan de despliegue militar a lo largo del Rin pensado para frenar a los alamanes, las tribus asentadas en la otra orilla del río. El carbono 14 aplicado a los sedimentos reveló algo curioso: el canal siguió en uso desde la época romana hasta los siglos VII y VIII después de Cristo, cuando quedó cubierto de lodo y se abandonó. Las comunidades merovingias y carolingias lo aprovecharon y mantuvieron mucho después de que los romanos ya no estuvieran.

Sus dimensiones recuerdan a las del canal romano Fossa Corbulonis, en los actuales Países Bajos, y lo hacían apto para distintos tipos de embarcaciones fluviales, desde las militares tipo Mainz A hasta las barcas de carga halladas cerca de Xanten, todas con calados muy por debajo de la profundidad del canal. Eso sí, queda trabajo por delante. La excavación de 2024 no llegó a tocar físicamente las paredes del canal por culpa del alto nivel freático y la cantidad de sedimentos, así que las medidas que manejamos se han estimado de forma indirecta. Habrá que esperar a una excavación completa para tener datos directos de la construcción.

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