Cuando ChatGPT llevaba menos de un mes funcionando, dentro de Google ya se hablaba de un “código rojo”. Muchos apostaban a que aquella tecnología iba a hundir el negocio central de la compañía, sustituyendo el buscador por un chatbot cualquiera. Está pasando justo lo contrario. Desde que Google incrustó a Gemini en su buscador con el Modo IA, cambiando las listas de enlaces por respuestas conversacionales, la gente pasa más tiempo que nunca dentro del propio Google. El problema es para todos los demás.
Y funciona, vaya si funciona. Según tres estudios recogidos por medios especializados, los usuarios se quedan entre uno y nueve minutos más en el Modo IA que haciendo una búsqueda tradicional. Escriben además consultas hasta tres veces más largas que aquellas viejas preguntas cargadas de palabras clave, según datos que la propia Google mostró en su evento de mayo. Los enlaces, que siempre habían sido la unidad básica de comunicación en la red, se van apagando poco a poco.
Del snippet al muro cerrado
Un estudio de octubre de Growth Memo, empresa dedicada a búsquedas y marketing, detectó que en el 75% de las sesiones los usuarios ni siquiera salen del Modo IA. Se quedan cómodos ahí y se olvidan del resto de la web. No es del todo nuevo. Los famosos snippets y otros elementos diseñados por Google siempre buscaron lo mismo, que no hiciera falta pinchar en ningún enlace. Nilay Patel, director de The Verge, lleva tiempo hablando de un fenómeno que llama Google Zero, ese momento en que el tráfico que llega desde Google a los medios cae prácticamente a cero. Para él, “para los editores, Google Zero ya ha llegado”.
En Google no lo ven así. Liz Reid, vicepresidenta de la compañía, aseguró en un blog oficial el año pasado que siguen enviando un número “relativamente estable” de clics a los medios, y que los informes sobre caídas usaban “metodologías defectuosas”.
Wikipedia y los medios acusan el golpe
El caso de Wikipedia es bastante claro. La Fundación Wikimedia ha registrado un descenso del 8% en visitantes humanos en el último año. Lo que sí ha crecido son los bots que rastrean su contenido para entrenar modelos de IA. Su directora de producto y tecnología, Selena Deckelmann, lo resumía así: “mi trabajo es asegurarme de que la gente no se olvide de nosotros porque la interfaz de Google haya cambiado”.
El desplome del tráfico humano se nota en todas partes. Según Cloudflare, más de la mitad del tráfico web actual ya no es humano, y entre junio de 2025 y abril de 2026 el tráfico humano hacia sectores como finanzas, medios de información o comercio electrónico ha caído un 40%. Antes, para saber cómo rendía un futbolista en el mundial, tocaba preguntar en Google y recorrer enlaces. Hoy basta con preguntarle al Modo IA y seguir charlando con el chatbot.
Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web, ya avisó en 2024 de que la IA había acelerado una tendencia vieja, la de encerrar a los usuarios en ecosistemas cerrados pensados para maximizar el beneficio, en lugar de llevarnos hacia esa web abierta que él imaginó en 1989.
Y el futuro pinta complicado para los medios. En mayo, Vox Media, propietaria de cabeceras como The Verge, empezó a vender algunos de sus sitios. Su consejero delegado, Jim Bankoff, explicó que ese “diezmar el tráfico de búsqueda” por parte de Google había pesado en la decisión de buscar otras vías para llegar a la audiencia. De ahí pasó a vender la mitad de Vox Media a James Murdoch.
Fuente
Imagen: xataka.com
