La estatua de Jesús más alta del mundo nace en Armenia gracias a la obsesión de un millonario excéntrico
Quien viaje hasta Zovuni, una pequeña aldea de Kotayk, en Armenia, puede toparse con una escena difícil de creer. A las afueras del pueblo, detrás de una valla metálica, se levanta una enorme figura de Cristo de un blanco casi cegador. O mejor dicho, se levanta solo el tronco. Las otras dos secciones de la estatua de Jesús están repartidas por el mismo barrio, como piezas sueltas de un rompecabezas gigante. Tan extraña resulta la estampa que las fotos aéreas parecen sacadas de una inteligencia artificial. Pero no, es real. Es el sueño de un megalómano armenio decidido a construir la mayor escultura de Cristo del planeta.
Detrás de todo está un nombre concreto: Gagik Tsarukyan, de 69 años. Exatleta, campeón mundial de pulsos en los años noventa, empresario millonario y político. Tiene la posteridad asegurada por currículum, y aun así ha decidido que quiere ser recordado por otra cosa. Su idea es erigir una escultura de 77,5 metros en lo alto del monte Hatis, en Kotayk. Con pedestal incluido, el monumento rozará los 101 metros. La intención no es solo superar al célebre Cristo Redentor de Río de Janeiro, que mide 38 metros, sino plantar su gigante en una montaña de 2.500 metros con vistas a Ereván.
Un proyecto que ya está muy avanzado y rodeado de polémica
Lo llamativo es que no hablamos de una idea sobre papel ni de un puñado de renders bonitos. La escultura está fabricada en aluminio y dividida en tres partes para facilitar su montaje sobre el pedestal de Hatis. Las obras de la base avanzan en la montaña mientras las tres secciones esperan al aire libre, tras la valla de un taller en Zovuni. La escena atrae a curiosos y hasta algún guía local la ha metido en su recorrido turístico. ¿Cómo subirán las piezas a la cima? Unos hablan de helicóptero, otros de algo más sencillo, un camión.
El proyecto se anunció en 2022 y al principio convenció a las autoridades, que vieron una oportunidad para el turismo. Pero pronto llegó el frenazo, cuando se denunciaron supuestos daños irreversibles a una antigua fortaleza. Tsarukyan aceptó mover el pedestal varios cientos de metros y recuperó la luz verde. La cimentación se reactivó en septiembre de 2025 y el objetivo es tener el monumento listo en 2027.
La Iglesia armenia y los ecologistas no lo ven nada claro
No todos aplauden. La organización Monument Watch alerta de la destrucción del monte Hatis. Y la Iglesia Apostólica Armenia también ha mostrado sus reparos, aunque por otro motivo. La tradición armenia rechaza las estatuas de Cristo y las considera ídolos, ya que su fe se expresa sobre todo a través de los Khachkar, esas cruces de piedra talladas. De hecho, las pocas estatuas de Cristo que existen en el país han terminado vandalizadas. La postura quedó clarísima en un comunicado de 2022, donde se afirmaba que “la Iglesia no lo considera aceptable”.
El personaje da casi tanto que hablar como su obra. Tsarukyan es aficionado al boxeo, a la caza mayor y exhibe sus presas disecadas en un salón enorme. Probó suerte en política sin éxito, su partido Armenia Próspera ni llegó al 4% necesario para entrar en el Parlamento. En su casa de Ereván tiene un zoo privado con tigres, leones y caimanes. Y ya acaricia otro sueño bíblico, construir una réplica gigante del Arca de Noé de 134 metros de largo con museo, hotel y cafetería. “Estos proyectos son sagrados. Así es como dejaré mi huella en la historia”, asegura. Curiosamente, no es el único con esta idea, en Boadilla del Monte, en España, también planean un Cristo de 37 metros.
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Imagen: xataka.com
