Dyson vuelve a la robótica: 20 años perfeccionando su primer robot

Dyson relanza su ambición robótica tras 20 años, con récord de ingresos y fuerte inversión en I+D para diversificar más allá del aspirador.

by Redazione
Dyson vuelve a la robótica: 20 años perfeccionando su primer robot - Dyson robótica

La robótica vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia de Dyson, la multinacional británica que lleva dos décadas intentando afinar sus aspiradores automáticos sin darse nunca por satisfecha. En un sector saturado de marcas, con guerra de precios feroz y una presión que no da tregua, la compañía ha arrancado una reestructuración profunda para esquivar los males que suelen hundir a las tecnológicas. La dependencia de un único producto, la pérdida de agilidad, el goteo insuficiente de lanzamientos. Una visita a su sede central en Singapur permitió hablar con Will Kerr, vicepresidente de Desarrollo de Nuevos Productos, sobre diversificación, pasado y las ambiciones de la marca.

Dónde está Dyson ahora mismo

En Europa escasean las empresas tecnológicas que marcan el paso, y Dyson es una de las pocas que lo hace. Grande en prestigio, grande también en facturación: en 2025 ingresó 6.130 millones de libras, con un EBITDA de 1.110 millones que subió un 18 por ciento, y lanzó 13 productos nuevos, más que nunca en un solo año. Curiosamente, en tamaño sigue siendo pequeña para el dinero que mueve, con apenas 14.000 personas en plantilla mundial. Su verdadero músculo está en el I+D propio.

La empresa que fundó James Dyson en 1991 poco tiene que ver con la de hoy. Su sede fiscal se trasladó a Singapur en 2019 y, aunque la investigación principal continúa en Reino Unido, en el país asiático se cuecen y se prueban los productos más icónicos. El escenario tampoco ha sido plácido: en 2024 sus beneficios cayeron un 49 por ciento pese a batir récord de ventas. El año pasado recuperó parte de su fuerza operativa, aunque su facturación todavía no alcanza la de 2023.

El espejo de iRobot y la batalla por el mercado

De esos 6.130 millones de libras, más de 400 fueron directos a investigación y desarrollo. Y ahí surge el dilema: dónde invertir cuando los resultados tardan años o no llegan, como pasó con el coche eléctrico que quedó en el limbo tras gastar más de 500 millones de libras. Para Kerr todo está en “encontrar el equilibrio de cuándo algo es suficientemente bueno”. Un secador nuevo puede requerir cinco años de trabajo, pero hacerlo más silencioso quizás solo seis meses.

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James Dyson sigue metido en el día a día. “Hace dos semanas estuvimos siete horas seguidas en Malasia sin parar. Tiene un entusiasmo insaciable por esto”, cuenta Kerr. La compañía separó sus operaciones en dos bloques, descubrimiento y ejecución, para que un proyecto fallido no deje las tiendas vacías durante uno o dos años.

La reciente quiebra de iRobot, pionera que vendió 50 millones de unidades antes de acabar comprada por rivales asiáticos, hace evidente la necesidad de diversificar. El segmento habla chino, y Dyson lleva años ampliándose hacia el cuidado del cabello o los wearables. “El sector se mueve rápido. Nos presiona, pero nos incentiva a buscar nuevas formas de trabajar”, admite el directivo.

Aun así, la firma no abandona lo tradicional. En Estados Unidos alrededor del 30 por ciento de los hogares sigue prefiriendo aspiradoras verticales con cable. Sobre el futuro, Kerr es claro: “Lanzamos nuestro primer robot aspirador hace casi 15 o 20 años y seguimos intentando perfeccionarlo. Esto es solo el principio”.

Fuente
Imagen: xataka.com

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