Cable Ethernet: por qué el primero era amarillo Corvette y no fue por estética

Nace el legendario "thicknet": el color Corvette del primer cable Ethernet ocultaba una razón práctica sorprendente

by Tecnoandroid
Cable Ethernet: por qué el primero era amarillo Corvette y no fue por estética - cable Ethernet amarillo

El primer cable Ethernet de la historia lucía un amarillo tan llamativo que costaba ignorarlo, y ese detalle cromático escondía una explicación mucho más práctica de lo que cualquiera imaginaría. Hoy podemos elegir el color que se nos antoje, con modelos capaces de mover un ancho de banda que difícilmente aprovecharemos en casa. Pero al principio la cosa era muy distinta. Aquella primera versión era un cable coaxial grueso, rígido y de un amarillo casi imposible de pasar por alto.

Y detrás de esa elección había razones de peso, contadas por uno de los ingenieros que participó en su desarrollo.

De dónde salió aquel amarillo tan concreto

Ethernet se estandarizó comercialmente en 1983 bajo el nombre técnico 10BASE5, aunque casi todo el mundo terminó llamándolo “thicknet” por el grosor del propio cable. Rich Seifert, uno de los ingenieros que trabajó en la especificación, lo recordó hace poco en una charla en el Vintage Computer Festival, donde mostró un tramo original que guardaba en su casa para explicar el porqué de ese tono tan particular.

Y no era un amarillo cualquiera. Según Seifert, se trataba del mismo que llevaban los Chevrolet Corvette de 1968, conocido entre los amantes de los coches clásicos como “Safari yellow”. El propio ingeniero reconoció que había una parte de gusto personal en la decisión. El amarillo era su color favorito, tenía un coche amarillo e incluso muebles amarillos.

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Por qué convenía que se viera desde lejos

Más allá de esa preferencia, había un motivo puramente funcional. En aquellos años, para conectar un dispositivo a la red no se usaba un conector como el RJ45 de hoy, sino un sistema bautizado como “vampire tap”. Aquella pieza perforaba la funda del cable coaxial para morder el conductor metálico que llevaba dentro.

Estos cables solían tenderse por techos y falsos techos, mezclados con muchos otros, incluidos los eléctricos. Seifert explicó que el proceso obligaba literalmente a taladrar el cable para enganchar un transceptor, y con semejante maraña ahí arriba no quería que nadie perforara por error un cable de la corriente. Por eso lo hizo tan brillante como pudo, para que se distinguiera de cualquier otro a simple vista. Así que la propia especificación 10BASE5 fijó el amarillo como color obligatorio de la funda, precisamente para que los instaladores lo identificaran sin líos.

El resto de la familia y por qué tocaba evolucionar

Aquel grueso cable amarillo acabó jubilándose. A finales de los años 80 llegó el “thinnet” o 10BASE2, más barato y manejable, que dominó buena parte de la década. Después vino 10BASE-T, ya con el par trenzado que seguimos usando, y de ahí salieron las generaciones actuales: 100BASE-TX (Fast Ethernet), 1000BASE-T y 10GBASE-T, esta última capaz de llegar hasta 10 Gbps.

Y es que hacía falta un cambio. Además de vistoso y algo peligroso de instalar, aquel sistema era caro y devoraba energía. Montar un controlador de red en los años 80 exigía un par de placas de circuito de gran tamaño, con un coste cercano a los 2.700 euros y un consumo de unos 60 vatios solo para enchufar un equipo a la red.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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