Cómo saber si tu operador te limita la velocidad sin decírtelo y demostrarlo
Esas caídas de velocidad mientras ves una serie en streaming, o los cortes repentinos cuando la conexión parecía ir de maravilla, no siempre tienen que ver con el router o con la cobertura del móvil. A veces el culpable es otro y responde a una práctica que en el sector se conoce como throttling, el estrangulamiento de la red que aplica tu operador (o mejor dicho, tu ISP) para reducir el ancho de banda sin avisarte. Puede pasarte incluso con una fibra óptica de 10 Gbps.
Parece algo que iría contra la neutralidad de la red, uno de los pilares de las telecomunicaciones. Y sin embargo la propia normativa europea deja la puerta abierta a ciertas excepciones. La clave está en saber distinguir cuándo esa bajada de velocidad es una intervención deliberada del operador y cuándo se trata simplemente de un cuello de botella.
Por qué tu operadora puede limitarte la velocidad de forma legal
El Reglamento (UE) 2015/2120 prohíbe que las compañías limiten o discriminen el tráfico de datos con fines comerciales. De hecho, tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE a finales de 2021, las ofertas de tarifa cero quedaron fuera de juego, y así nacieron las tarifas de datos ilimitados que conocemos hoy. Pero ilimitado no significa barra libre total. La ley permite reducir la velocidad en tres casos concretos: para cumplir resoluciones legales, para proteger la red frente a ciberataques y para gestionar una congestión temporal.
Por eso operadores como Movistar, Vodafone, MasOrange o Digi incluyen cláusulas de uso razonable en sus contratos. Si alguien usa el móvil como router sin parar, abusa de las descargas o consume varios teras, los sistemas del ISP intervienen y bajan la velocidad al mínimo. Un caso histórico fue el programa Roam Like At Home, cuando O2 admitió haber limitado la velocidad al terminar el roaming en Europa.
Cómo lo hacen y cómo puedes comprobarlo
No es algo que ocurra al azar. Los ISP recurren a una tecnología llamada DPI (Deep Packet Inspection), que lee la IP de origen y destino y abre cada paquete para averiguar si estás viendo Netflix, usando torrents o leyendo un medio de noticias. Cuando el sistema detecta que superas el límite o haces un uso indebido, empieza a descartar paquetes. El protocolo interpreta que hay un atasco y reduce la ventana de transmisión. Traducido a la práctica, una caída brusca y artificial de la velocidad.
Antes de señalar al operador conviene descartar problemas caseros, un router mal colocado, electrodomésticos que interfieren en el WiFi o un cable Ethernet viejo. Si todo va bien en casa o en el móvil con cobertura 4G o 5G, hay tres pruebas útiles. La primera, un test de velocidad neutro como el de la CNMC, que usa servidores en España y evita el trato de favor que las operadoras dan a los tests más conocidos. La segunda, un análisis con la app de código abierto Wehe, que simula el tráfico de apps de streaming y luego envía los mismos datos ocultos, delatando un throttling selectivo. Y la tercera, la más resolutiva, usar una VPN de calidad. Al cifrar el tráfico impide el DPI del operador, así que si los vídeos y las descargas van sin parones al activarla, tienes la prueba de que tu ISP estaba filtrando tu conexión.
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Imagen: xatakamovil.com
