Windows 11 recibe actualizaciones casi constantemente, y aquí está el problema: buena parte de ellas terminan generando fallos de cierta gravedad. Eso ha alimentado la polémica y ha hecho que las críticas contra Microsoft se disparen. La compañía de Redmond, por su parte, ya prometió mejorar tanto la calidad del sistema operativo como la de las actualizaciones. Pero, más allá del ruido, conviene entender qué tipos de actualizaciones llegan al equipo y por qué cada una cumple una función concreta.
Quien no tenga claras esas diferencias no debería preocuparse demasiado. La idea es explicarlo de forma sencilla, sin tecnicismos innecesarios, para que quede claro qué implica cada tipo de actualización y por qué todas, a su manera, importan.
Los distintos tipos de actualizaciones que llegan a Windows 11
Empecemos por las más conocidas. Las actualizaciones del martes llegan siempre el segundo martes de cada mes y se centran sobre todo en la seguridad, aunque no se limitan solo a eso. Tienen carácter acumulativo, lo que en la práctica significa una cosa muy útil: instalando la última ya se incorporan todas las mejoras de las anteriores. Y son obligatorias, no hay margen para saltárselas.
Luego están las actualizaciones opcionales de nuevas características, que son justo lo contrario. Aquí manda el usuario. Permiten probar funciones que Microsoft tiene previsto incorporar más adelante al sistema, y suelen aparecer durante la cuarta semana del mes. Para instalarlas hay que ir a la sección de opciones avanzadas y luego a actualizaciones opcionales, dentro de Windows Update.
Un tercer grupo son las actualizaciones OOB, siglas de fuera de banda. Estas no siguen calendario. Pueden aparecer en cualquier momento y normalmente llegan para tapar agujeros de seguridad graves que se descubren de repente, o para corregir problemas que necesitan solución inmediata. También son acumulativas y, aunque no resultan obligatorias, sí conviene instalarlas.
Actualizaciones anuales y una estrategia sensata
Y quedan las actualizaciones anuales, las que de verdad renuevan el sistema. Añaden funciones nuevas, cambios en la interfaz, mejoras de diseño y, sobre todo, amplían el ciclo de soporte. Sobre el papel no son obligatorias, pero al final acaban siéndolo por una razón práctica: sin ellas, uno se queda sin soporte. Un ejemplo concreto lo aclara todo. La versión Windows 11 24H2 dejará de recibir soporte el 13 de octubre de 2026, así que a partir de esa fecha habrá que dar el salto a la versión 25H2 para seguir cubiertos.
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Imagen: muycomputer.com
