Quien todavía tenga instalado Ubuntu 25.10 en su equipo debería empezar a preocuparse, y no es una exageración. Esta versión del sistema operativo Linux ha alcanzado el final de su ciclo de vida, lo que significa que ya no habrá más actualizaciones ni parches de seguridad. Y sí, eso deja la puerta entreabierta a todo tipo de amenazas.
Insistimos siempre en lo mismo cuando hablamos de Windows y de la importancia de mantener el sistema al día. Pero conviene recordar que esa lógica vale igual para las distribuciones Linux. Más aún en los últimos meses, cuando los ataques dirigidos contra estos sistemas de código abierto se han disparado. Los atacantes han visto que Linux gana terreno, que cada vez más gente lo usa, y actúan en consecuencia buscando cualquier grieta que puedan aprovechar.
Cuándo terminó el soporte de Ubuntu 25.10
La fecha exacta es el 9 de julio de 2026. A partir de ese día, los usuarios de Ubuntu 25.10 dejaron de recibir cualquier tipo de actualización por parte de Canonical, tanto de software como de seguridad. En la práctica, seguir usando esta versión en los próximos meses supone dejar el PC vendido frente a quien quiera colarse dentro.
Y la cosa no mejora con el tiempo, más bien todo lo contrario. A medida que se descubran nuevas vulnerabilidades, esta versión se convertirá en un blanco cada vez más apetecible. Hay que tener presente que Ubuntu 25.10 se lanzó el 9 de octubre de 2025. Al no tratarse de una versión LTS, es decir, de soporte a largo plazo, solo contó con nueve meses de mantenimiento, hasta este julio. Incorporaba el kernel Linux 6.17 y el entorno de escritorio GNOME 49 con una sesión exclusiva de Wayland.
Cómo pasar a una versión más reciente
La recomendación de Canonical es clara: toca actualizar a Ubuntu 26.04 LTS. Esta versión recibirá soporte durante cinco años, e incluso hasta diez si se cuenta con una cuenta gratuita de Ubuntu Pro. A cambio, además, se pasa a disfrutar del kernel Linux 7.0 y del entorno de escritorio GNOME 50.
La buena noticia es que la actualización ya está habilitada, así que quien quiera puede ponerse manos a la obra ahora mismo. El proceso no debería llevar más de 30 minutos, aunque antes conviene hacer una copia de seguridad de los archivos más importantes, por si acaso. Desde la terminal de Linux se pueden usar los comandos correspondientes para arrancar la actualización sin complicaciones.
Fuente
Imagen: softzone.es
