Recuperar la confianza en Windows 11 se ha convertido en una prioridad ineludible para Microsoft si quiere seguir dominando el terreno de los sistemas operativos de escritorio. La compañía está sufriendo la fuga de usuarios hacia alternativas ya consolidadas como macOS o Linux, y hacia las que están por llegar desde SteamOS o los nuevos Chromebooks de Google. Aunque su cuota de mercado sigue siendo enorme, apoyada en un férreo control del canal de fabricantes, la tendencia va cuesta abajo.
Y no es casualidad. El 2025 fue sencillamente terrible y la reputación del sistema se desplomó a niveles que recordaban a la época de Windows 8. Los usuarios llevan años señalando lo mismo: falta de fiabilidad, un rendimiento que deja mucho que desear, exceso de funciones y servicios, publicidad, aplicaciones basura y una interfaz que nunca acaba de convencer. A todo esto se sumó otro frente. Por un lado, la presencia asfixiante de Copilot y una inteligencia artificial muchas veces insustancial, bautizada con el mote de Microslop. Por otro, la crisis de las memorias dejó al descubierto lo mal que gestiona el consumo de recursos. Porque conviene no engañarse: con la versión estándar que entrega Microsoft, esos 8 GB de RAM que se están fijando por defecto para abaratar costes se quedan cortos.
Un plan interno llamado Windows K2
Cinco años después del lanzamiento, la compañía reconoció por fin el problema y puso en marcha un programa que internamente conocen como Windows K2. La firma de Redmond estableció cuatro pilares: rendimiento, estabilidad, diseño y comunidad. El planteamiento es correcto porque coincide con lo que cualquier usuario tiene en mente. A partir de ahí llegaron acciones concretas y todo apunta a que la próxima versión, la 26H2, prevista para el mes que viene, será mejor que las entregas del año pasado.
Una de las novedades más celebradas tiene que ver con las actualizaciones. Durante años cada mes rompía algo, en una bola de nieve que parecía no tener fin. No siempre por culpa de Microsoft, todo hay que decirlo, porque muchos fallos venían del soporte de terceros. El caso es que ahora se pueden pausar durante el tiempo que se quiera, en intervalos de 35 días, y esa pausa es real. Basta con renovar el plazo para que el equipo no se reinicie e instale parches en el peor momento posible. La opción está en Configuración, Windows Update, Pausar actualizaciones.
También vuelve algo que Windows 10 tenía y que la versión actual había eliminado: mover y redimensionar la barra de tareas. Ya se puede colocar a la izquierda, a la derecha o arriba, con el menú Inicio ocultándose de forma automática cuando se ancla en la parte superior. Y la IA por fin pasa a ser opcional. Microsoft está retirando los botones de Copilot del Bloc de notas, la herramienta Recortes, los Widgets o Fotos, y hasta permitirá reprogramar la tecla física dedicada.
Búsqueda, menú Inicio y una restauración más potente
La búsqueda de Windows era otro campo minado. Con el tiempo dejó de centrarse en lo local para llenarse de anuncios, publicaciones recomendadas y resultados de Bing. El rediseño apuesta por algo más sobrio y rápido, donde archivos y aplicaciones tienen prioridad y aparecen con solo escribir unas letras. Los resultados llevan etiqueta según su origen, y lo más importante: se pueden desactivar por completo los resultados web y los de la Store desde Configuración, Privacidad y seguridad, Búsqueda.
El menú Inicio también recibe una limpieza. Ahora las aplicaciones propias son las protagonistas y no las sugerencias forzadas. Se puede desactivar la sección Recomendadas, cambiar el tamaño del menú o dejarlo al mínimo con solo las apps ancladas. Todo se ajusta desde Ajustes, Personalización, Inicio. A ello se suma una configuración inicial más ágil, con menos clics, menos anuncios y menos insistencia con la cuenta de Microsoft, además de la posibilidad de saltarse las actualizaciones y dejarlas para después.
Por último, la restauración del sistema gana músculo. Microsoft permite ahora recuperar el equipo en un punto concreto del tiempo, creando copias de seguridad completas a intervalos regulares que incluyen el sistema operativo, las aplicaciones, los archivos del sistema y mucho más. Se activa en Configuración, Sistema, Recuperación, Restauración a un punto en el tiempo, y si algo sale mal se accede desde el Entorno de recuperación de Windows para volver al estado anterior al problema. Todas estas mejoras demuestran que Microsoft, cuando quiere, puede. Solo debería ser el principio.
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Imagen: muycomputer.com
