Ese pequeño tridente USB que aparece impreso junto a puertos y cables no está ahí por casualidad ni como mero adorno. Habla del motivo por el que nació todo este estándar, es decir, conectar dispositivos de todo tipo usando una sola interfaz. Su historia arranca con la primera versión de la norma, un momento que el IEEE ha reconocido oficialmente, y su forma ha acompañado a un montón de accesorios durante años, aunque el USB-IF ha ido jubilando otros símbolos por el camino.
El dibujo en sí es sencillo. Un tallo único que se abre en tres brazos, cada uno rematado de forma distinta. Una punta de flecha, un círculo y un cuadrado. Y no, no es cuestión de estética. El documento del IEEE Milestone sobre el desarrollo del estándar dice que esas tres formas representan justo lo que promete la tecnología, la capacidad de enchufar distintos tipos de aparatos a través de la misma conexión. El USB Implementers Forum, esa organización sin ánimo de lucro que crearon las empresas detrás de la tecnología para impulsarla y mantenerla, diseñó el logotipo mientras redactaba las especificaciones de la primera versión, la USB 1.0. Nunca se supo quién lo dibujó, pero la idea de conexión universal sigue viva desde entonces.
Cómo el tridente terminó siendo un hito reconocido por el IEEE
Todo empezó en los años noventa, con la intención de conectar periféricos a los ordenadores personales usando una interfaz común. El reconocimiento posterior del desarrollo del USB como hito del IEEE certifica esa idea original y deja por escrito por qué el USB-IF, empujado por las compañías que crearon la norma, eligió precisamente el tridente como emblema durante la redacción de aquella primera especificación.
Las tres figuras geométricas que rematan los brazos no están puestas al azar. El documento del IEEE las conecta directamente con esa capacidad de enlazar aparatos diferentes a través de una única toma. Y ese propósito se ha mantenido intacto incluso cuando el conector físico ha ido cambiando de forma en cada generación, hasta llegar al actual USB-C, que hoy usan casi todos los móviles, portátiles, wearables y power banks del mercado de consumo.
Por qué desapareció el logotipo SuperSpeed
Desde aquella primera versión, la norma ha ido sumando velocidades de transferencia mucho más altas, más potencia de carga y soporte para pantallas de alta resolución. Una evolución que se ha repetido versión tras versión desde el USB 1.0 original. El resultado es que la enorme mayoría de dispositivos de consumo, desde teléfonos y portátiles hasta wearables y power banks, ya montan el conector USB-C como puerto principal de carga y datos.
Muchos recordarán las siglas SS junto al tridente en cables y puertos de generaciones anteriores. Indicaban un puerto SuperSpeed. Había varias variantes, cada una diferenciada por sus capacidades internas de velocidad y de potencia de carga. Con el tiempo, el USB-IF ha ido retirando la mayoría de esos logotipos alternativos y ha apostado por un sistema de etiquetado más claro y directo. Un cambio de criterio que afecta tanto a los cables como a los puertos de ordenadores, monitores y cargadores que van llegando a las tiendas.
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Imagen: softzone.es
