TCL 27P2A Pro, análisis del monitor gaming de 320 Hz ideal cada día

by Redazione
TCL 27P2A Pro, análisis del monitor gaming de 320 Hz ideal cada día

Después de años probando monitores llamados “rápidos” sobre el escritorio, el TCL 27P2A Pro ha sido el primero que de verdad ha dado la sensación de haber superado el límite del movimiento fluido. Aquí no hablamos de los habituales 144 o 240 Hz, sino de un panel de 27 pulgadas con resolución QHD, retroiluminación Mini LED y una frecuencia de nada menos que 320 Hz con 1 ms GTG. Y ese conjunto se nota desde el primer instante en el que uno entra en un shooter competitivo, en un juego de conducción o en cualquier título donde la precisión sea lo que manda.

Colocado sobre la mesa, este modelo entra en ese tamaño que para muchos representa el punto ideal de cualquier setup pensado para un PC gamer, las 27 pulgadas. En concreto alcanza los 2560×1440 píxeles, es decir QHD, con formato 16:9. Espacio de sobra para jugar cómodo y también para trabajar sin que el escritorio se convierta en un caos, aunque todos sabemos que no es exactamente para mover más rápido las hojas de Excel para lo que se compra este tipo de producto. El diseño, por cierto, también ha dejado buen sabor de boca.

Un diseño sobrio que no grita “soy gaming”

Es serio, elegante y bastante discreto para tratarse de un monitor pensado para el juego. La unidad de pruebas venía en gris, el acabado que parece tener mejor porte, aunque existe también una versión en negro. Ambas comparten líneas rectas, sin aristas agresivas ni una iluminación que convierta el despacho en una feria navideña cuando menos se espera. Eso hace que el TCL 27P2A Pro encaje bien en escritorios mixtos, esos que sirven tanto para jugar como para trabajar y que además no desentonan en un ambiente doméstico. Se nota que es un monitor gaming, sí, pero no llama la atención de forma constante.

Ergonomía pensada para sesiones largas

Donde más se aprecia que está pensado para el uso real es en la ergonomía. El soporte ofrece ajuste de altura de 125 mm, inclinación de menos 5 a más 15 grados, giro lateral de menos 20 a más 20 grados y la posibilidad de pivotar a vertical. A eso se suma el soporte VESA 100×100 por si se prefiere montarlo en un brazo o en la pared.

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Poder subirlo unos centímetros, girarlo un poco o usarlo de vez en cuando en vertical para ciertas tareas ha marcado la diferencia entre aguantar bien una sesión larga y acabar con el cuello resentido. Son detalles que no brillan en la ficha técnica, pero que el cuello y la espalda agradecen en cuanto pasan las horas, sobre todo para quien alterna entre juego y trabajo.

En cuanto a la parte técnica, el panel es un IPS de tipo CSOT HFS con 180 zonas de atenuación local, un rango de frecuencia que va de 48 a 320 Hz y un tiempo de respuesta de 1 ms GTG (0,3 ms MPRT). Cumple con la certificación DisplayHDR 600, alcanza un brillo máximo de 800 nits y un brillo típico de 350 nits, con contraste estático de 1000:1. La profundidad de color es de 8 bits más 2 bit más FRC, lo que da 1070 millones de colores, con una cobertura del 99 por ciento del espacio sRGB, el 95 por ciento del DCI-P3 y el 93 por ciento del Adobe RGB. Los ángulos de visión son de 178 grados tanto en horizontal como en vertical y la superficie es mate y antirreflejos.

La conectividad incluye dos puertos HDMI 2.1, un DisplayPort 1.4 y una salida para auriculares, con sincronización AMD FreeSync Premium. Con el soporte incluido, el monitor mide 615x228x524 mm y pesa 6,23 kilos, mientras que sin soporte se queda en 4 kilos. La fuente de alimentación es externa.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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