Limpieza y optimización del PC: cómo evitar el sobrecalentamiento

by Redazione
Limpieza y optimización del PC: cómo evitar el sobrecalentamiento - limpieza del PC

La limpieza y optimización del PC no tiene nada que ver con dejar el interior reluciente por pura estética, aunque mucha gente lo crea así. El verdadero objetivo es otro y bastante más práctico: alargar la vida de los componentes y mantener a raya ese fenómeno tan temido que es el thermal throttling. Cuando el equipo acumula polvo, la temperatura sube, el rendimiento cae y todo empieza a ir peor. Por eso conviene tomarse en serio el mantenimiento, tanto por dentro como en la parte del software.

Cómo limpiar los componentes sin cargarse nada

Para quitar el polvo y las pelusas que se cuelan dentro del PC, tanto en los ventiladores como en el resto de piezas, lo mejor es un bote de aire comprimido. Es sencillo y evita tocar con las manos donde no hay que tocar. Ahora bien, si hace tiempo que no se abre la caja y la suciedad está incrustada, ahí entra en juego el alcohol isopropílico al 99%. Ese porcentaje concreto, y no otro líquido cualquiera, es lo que hay que usar para limpiar el interior con seguridad.

Un punto que muchos pasan por alto: el radiador o disipador de la CPU. Las aletas suelen ser un imán para el polvo y conviene soplarlas bien con aire comprimido. Si queda algo pegado que no se despega con la presión del aire, el alcohol isopropílico vuelve a ser el aliado perfecto. Sin prisas y sin mojar de más.

La pasta térmica, el detalle que marca la diferencia

Aquí depende mucho de cada situación. La zona donde se vive, la habitación en la que está el ordenador y el uso que se le da según la potencia que ofrezca influyen en cuándo toca renovar la pasta térmica. Como norma general, cambiarla cada año o, como mucho, cada dos años es lo más recomendable. Para retirar los restos, tanto del procesador como del disipador, un paño de microfibra con alcohol isopropílico hace el trabajo hasta dejarlo limpio del todo.

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Y si la idea de repetir este proceso en cada limpieza da pereza, existe una alternativa muy cómoda. La almohadilla de cambio de fase tiene una duración que nunca baja de los 5 años, un margen de sobra para acabar renovando el procesador o el equipo entero antes de tener que preocuparse otra vez por eso.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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