Los incendios forestales vuelven a marcar el verano en España, y con ellos llega también la necesidad de saber dónde buscar información fiable cuando el fuego avanza. Cada año la misma escena se repite, con hectáreas quemadas, gente desplazada y equipos de emergencia que se juegan la piel en primera línea. En medio de todo eso, contar con datos claros no es un lujo, es una herramienta de protección más. Saber dónde están los focos activos, cómo evolucionan o si una carretera cercana ha quedado cortada puede cambiar decisiones importantes. Por suerte existen mapas, apps y sistemas de alerta accesibles desde el móvil o el ordenador que ayudan a no perderse entre datos viejos o mensajes confusos que circulan por ahí.
Mapas oficiales para conocer el riesgo real
Uno de los primeros recursos a mano es el mapa de avisos de la Red de Alerta Nacional de Protección Civil, que se refresca cada cinco minutos y agrupa distintos tipos de riesgo. Para lo que nos interesa, muestra el peligro meteorológico de incendios que facilita AEMET, con seis niveles que van desde muy bajo hasta extremo. Este año AEMET estrenó además su nuevo Índice de Peligro de Incendios Forestales, el IPIF, que mezcla variables meteorológicas con el estado de la vegetación, la humedad del suelo y los tipos de superficie para dar una foto más ajustada del peligro.
Conviene tener clara una distinción que se malinterpreta a menudo. Un nivel de peligro extremo no quiere decir que haya un fuego activo en ese punto, sino que las condiciones son perfectas para que se produzca y se extienda con rapidez. Para saber qué está ardiendo de verdad se pueden mirar los partes diarios de MITECO, aunque estos solo recogen los incendios en los que intervienen medios del Ministerio, así que tampoco son la lista completa de todo lo que arde en el país. Lo ideal es completar esas fuentes con la información de Protección Civil y los servicios de emergencia de la comunidad autónoma afectada.
El móvil como aliado y la cautela con las redes
Protección Civil tiene su propia aplicación para Android e iOS, donde se pueden consultar sobre un mapa las alertas meteorológicas, los incendios y otros fenómenos de riesgo. La app usa la ubicación para enseñar lo que ocurre cerca, pero también permite añadir otras localidades de interés y recibir avisos sobre ellas, algo muy práctico si tenemos familia o amigos en una zona concreta. Distinto es el caso de ES-Alert, que no necesita instalar nada. Si llega un mensaje relacionado con un incendio real, lo importante no es ponerse a contrastarlo en mapas o redes, sino leerlo con calma y seguir las instrucciones. Las alertas de nivel 1, reservadas a lo más grave, vienen activadas por defecto y no se pueden apagar, mientras que las pre alertas de nivel 2 sí se pueden gestionar desde el teléfono.
Antes de moverse por carretera merece la pena revisar cómo está la situación, porque una vía abierta hace un par de horas puede quedar cortada por las llamas, el humo o las operaciones de los equipos. La DGT ofrece un mapa en tiempo real con incidencias y tramos afectados, alimentado por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y los Centros de Gestión de Tráfico. Google Maps o Waze siguen siendo útiles para calcular una ruta, pero en plena emergencia no deberían ser la única referencia. La información oficial manda, y nunca hay que ignorar un corte o una orden de los agentes porque el navegador diga que por ahí se llega antes. La DGT también mantiene el teléfono 011 para consultas sobre el tráfico.
Las redes sociales pueden ser rapidísimas para enterarse de lo que pasa, pero también multiplican la confusión. Una captura sin fecha, una foto de hace horas o un perímetro ya caducado pueden llevar a leer la situación de forma equivocada. Antes de compartir algo conviene mirar quién lo publica, cuándo se actualizó y qué representa de verdad. Y por encima de cualquier mapa o app queda lo esencial. Si vemos fuego hay que avisar de inmediato al 112, y ante una orden de evacuación o confinamiento toca seguir las indicaciones de los servicios de emergencia sin ponerse en riesgo ni entorpecer a quienes entran allí de donde el resto tiene que salir.
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Imagen: muycomputer.com
