‘Download More RAM’ es el nombre del ataque que ha logrado saltarse por completo las defensas de Windows 11 sin necesidad de tocar físicamente el ordenador, y esta vez no hablamos de teoría. Investigadores de seguridad de las universidades de Birmingham y Durham lo presentaron durante el Simposio de Seguridad USENIX celebrado esta semana en Baltimore, y lo que enseñaron pone en aprietos algunas de las promesas más sólidas del sistema operativo de Microsoft.
La idea detrás de este ataque informático es más ingeniosa de lo que parece. Aprovecha una vulnerabilidad que había pasado desapercibida en la forma en que los módulos de memoria RAM de los equipos de consumo comunican su configuración al ordenador. El punto débil está en un chip presente en las memorias DIMM, tanto DDR4 como DDR5, que le dice al sistema cuánta memoria hay instalada. En los módulos afectados ese chip no tiene ninguna protección contra escritura, así que el software puede modificar tranquilamente la información que guarda. Traducido a algo práctico, se puede engañar a Windows para que crea que el sistema tiene el doble de RAM de la que realmente lleva. Parece inofensivo, pero esas direcciones de memoria de más funcionan como alias de ubicaciones reales, y ahí está el problema, porque un atacante gana una vía para leer y modificar memoria que debería estar protegida.
Cómo se rompe la seguridad de Windows 11
La seguridad basada en virtualización, la famosa VBS, es el pilar sobre el que se apoyan las defensas modernas de los escritorios Windows. Confían en ella tanto el propio sistema operativo como el software de terceros, con un núcleo seguro virtualizado que promete garantías fuertes incluso frente a atacantes con privilegios. Pues bien, ‘Download More RAM’ echa por tierra esas garantías usando solo software, sin acceso físico, y eso es precisamente lo que lo hace tan peligroso. En sistemas con los DIMM de consumo más habituales, el ataque permite lectura y escritura arbitraria de memoria, con lo que un usuario privilegiado puede comprometer el sistema a todos los niveles, incluida la integridad de código aplicada por el hipervisor, el famoso HVCI, y el chip TPM que nos vendieron como imprescindible para ejecutar Windows 11.
Con ese acceso los investigadores montaron varios estudios de caso. Consiguieron esquivar la VBS, deshabilitar antivirus y soluciones EDR, reactivar controladores vulnerables que habían sido bloqueados por su uso en campañas de malware, comprometer sistemas corporativos protegidos y burlar las protecciones anti trampas de juegos a nivel de kernel. Leyeron y modificaron cualquier parte de la memoria, incluso la que Windows garantiza inaccesible hasta para sí mismo. Y fueron un paso más allá creando un script de un solo clic capaz de encadenarlo todo, desde la creación del alias de memoria hasta el reinicio de la máquina y la desactivación del antivirus, sin que el usuario tenga que hacer nada más. Un detalle que demuestra que el método sirve para campañas automatizadas a gran escala.
Módulos afectados y cómo protegerse
Al analizar memorias DDR4 y DDR5 de consumo populares, el equipo descubrió que grandes fabricantes venden líneas de producto con el chip de configuración completamente desprotegido, saltándose las directrices del Consejo Conjunto de Ingeniería de Dispositivos Electrónicos, el JEDEC. No todas están afectadas y algunas usan una protección parcial contra escritura, que ya es suficiente para bloquear el ataque. Conviene aclarar que todo se hizo en entornos controlados y no hay constancia de que estos ataques hayan salido de los laboratorios universitarios.
Los proveedores afectados fueron avisados con detalle y con tiempo antes de publicar los resultados. Microsoft confirmó la vulnerabilidad, le asignó el identificador CVE-2026-23670 y preparó un parche que mitiga parcialmente este grupo de ataques. Corsair, por su parte, ha añadido una función a su herramienta iCue que permite activar de forma retroactiva la protección contra escritura en sus módulos, resolviendo el fallo directamente en el hardware. La herramienta gratuita HWinfo también ha incorporado esa opción para otras series de memoria, y algunas placas base incluyen un ajuste en la BIOS para bloquear la escritura en los chips de configuración, algo que se puede activar como medida provisional.
El responsable de la investigación resume bien la lección cuando dice que el hallazgo demuestra la importancia de entender los sistemas, sobre todo en lo que toca a las garantías de seguridad. Si una capa inferior se ve comprometida, todo el sistema queda en riesgo. Y añade una frase que da que pensar: Windows promete que ni un atacante con derechos de administrador puede acceder al núcleo seguro, pero esa promesa se apoya en dar por hecho que la memoria dice la verdad sobre sí misma, algo que en muchos módulos que la gente compra no tiene por qué cumplirse. Por suerte fue una investigación controlada, con divulgación coordinada, porque de haber caído en manos de ciberdelincuentes el panorama sería gravísimo, teniendo en cuenta que los módulos de RAM desprotegidos son mayoría en el sector de consumo.
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Imagen: muycomputer.com
