El regreso del vinilo ya no es una moda pasajera, y el Audio Technica LP120XBT-USB encaja perfectamente en esa nostalgia que mira hacia adelante. La música grabada le debe tanto al disco de microsurco que estos han vuelto con una fuerza que sorprende. No hay grupo ni cantante actual que no lance, junto a las versiones digitales, su edición en vinilo, muchas veces con acabados realmente espectaculares. Eso deja a los nostálgicos, a quienes quieren estar al día con las tendencias y a quienes combinan ambas cosas con una necesidad clara: un tocadiscos que pueda con todo, tolerante con los defectos de los LP más veteranos pero capaz también de manejar los discos modernos, más pesados y gruesos.
Una opción es rescatar del trastero ese giradiscos que acompañó durante décadas y quedó olvidado bajo el polvo. La otra es explorar el mercado de los modelos actuales, más poblado de lo que parece. Conviene una advertencia de entrada. Hay modelos muy económicos de marcas que no suelen asociarse con la alta fidelidad, y algún modelo de acceso de fabricantes más asentados. El consejo es probar si esos dispositivos de presupuesto ajustado son compatibles con la colección propia. La ausencia de un contrapeso regulable en el brazo, del mecanismo anti skating, de una cápsula intercambiable o de un chasis con cierta masa puede provocar problemas de reproducción. A veces sale mejor invertir un poco más.
Herencia japonesa y un diseño que mira al pasado
Audio-Technica es uno de los nombres históricos del audio analógico. La compañía japonesa, fundada en 1962, estuvo vinculada desde el inicio a la fabricación de cápsulas fonocaptoras y sigue siendo uno de los principales proveedores de este componente. Esa experiencia técnica la ha convertido también en uno de los fabricantes de tocadiscos más reconocidos del mercado. Y no solo eso: sus auriculares, como los inevitables ATH-M50x de los estudios de grabación, y sus micrófonos han conquistado el mundo profesional.
Lo primero que llama la atención al desembalar es el color blanco, un toque que contrasta con el negro dominante en los vinilos y lo convierte en una opción decorativa distinta. El diseño recuerda al mítico Technics SL-1200, estándar de facto en las cabinas de DJ durante décadas. La silueta, la disposición de los controles, el plato de aluminio fundido a presión y el brazo en forma de S beben de esa herencia estética y técnica, pero a un precio mucho más accesible.
La construcción transmite solidez. No llega a los extremos de un equipo de gama alta, aunque se coloca bien por encima de cualquier opción excesivamente barata. La base amortiguada reduce la vibración y por tanto la coloración del sonido por retroalimentación de baja frecuencia, un problema habitual cuando el aparato queda cerca de altavoces potentes. El peso cercano a los ocho kilos sin la funda antipolvo se nota en la estabilidad general durante la reproducción.
Montaje, conectividad y calidad de sonido
La puesta en marcha sigue siendo uno de los puntos fuertes de la marca. Hay que colocar el plato y la alfombrilla, acoplar el cabezal, instalar el contrapeso, equilibrar el brazo y ajustar la fuerza de apoyo y el anti skating. Cualquiera puede hacerlo en unos minutos siguiendo el manual, sin experiencia previa. Al ser un giradiscos de tracción directa, se evita la instalación de correas, uno de los pasos que más frustra a los novatos. La cápsula de imán móvil y aguja elíptica AT-VM95E, montada sobre el cabezal universal AT-HS6 de 9 gramos, es compatible con toda la familia de agujas VM95, así que se puede escalar la calidad en el futuro sin cambiar de tocadiscos.
El gran argumento de esta versión frente al AT-LP120XUSB tradicional es el Bluetooth 5.0 con soporte para el códec aptX de Qualcomm, que transmite el sonido con mucha mejor latencia y fidelidad que un Bluetooth genérico. El emparejamiento resulta sencillo, aunque a ciegas, ya que ninguno de los dos dispositivos muestra con qué se conecta. En las pruebas se mantuvo estable con auriculares y altavoces inteligentes de distintos fabricantes. Un detalle a tener en cuenta: no se puede usar la salida USB y el Bluetooth de forma simultánea. El cable USB incluido termina en un conector USB-A, por lo que muchos equipos modernos con solo USB-C necesitarán un adaptador.
En cuanto al sonido, el comportamiento resulta neutro y agradable, con graves sólidos sin saltos de la aguja, medios con detalle suficiente y agudos limpios que nunca llegan a ser agresivos. Lo más notable es la densidad de los graves, que se sostiene desde la música clásica hasta el rock más desatado. Las pruebas fueron eclécticas: viejos vinilos de Deutsche Grammophon, jazz vintage y grabaciones actuales como Bruno Mars o Bad Bunny. El resultado, sobresaliente, sin inmutarse ante el cambio de estilo o de época.
Entre la competencia directa aparece el Sony PS-LX310BT, más sencillo de operar y algo más barato, aunque sin brazo con contrapeso regulable. Sony renovó su gama con los PS-LX3BT y PS-LX5BT, este último presentado en enero de 2026 por 399 euros, con transmisión por correa y funcionamiento automático, pero sin USB y con cápsula no intercambiable en su versión europea. Por debajo en precio está el Pioneer DJ PLX-500, disponible en España entre 340 y 360 euros, con una receta muy parecida a la del Audio-Technica pero sin Bluetooth y con una cápsula menos interesante. El AT-LP120XBT-USB no reinventa nada, y ese es su mayor mérito: toma una fórmula que ya funcionaba, la actualiza con conectividad inalámbrica moderna y mantiene intacto lo que lo hizo una referencia en su segmento.
Sigue sin ser el más elegante ni el de sonido más espectacular, y quien busque automatismo total estará más cómodo con las propuestas de Sony. Pero para iniciarse en el vinilo con garantías o sustituir un equipo antiguo sin renunciar a comodidades modernas, sigue siendo una de las compras más razonables de su categoría. La incorporación del Bluetooth con aptX resuelve de forma elegante uno de los pocos peros que se le podían poner a la generación anterior. La nota final del análisis es un 8,5.
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Imagen: muycomputer.com
