Una guillotina gigante aparece en una aldea de Galicia: ¿quién la puso?

Una guillotina de cinco metros irrumpe en una aldea gallega de 70 vecinos: la Fundación Pazos Cuchillo convierte Trasanquelos en arte tajante.

by Tecnoandroid
Una guillotina gigante aparece en una aldea de Galicia: ¿quién la puso? - guillotina gigante Galicia

Una guillotina de cinco metros es lo último que alguien esperaría encontrar paseando por una aldea perdida de Galicia, y sin embargo ahí está, plantada entre casas de piedra y árboles, en un rincón donde lo normal sería toparse con hórreos, maizales o ganado pastando tranquilo. La estructura ha aparecido desde hace unas semanas en Trasanquelos, una parroquia del municipio coruñés de Oza-Cesuras que no llega ni al centenar de vecinos. De hierro galvanizado, imponente, difícil de ignorar.

Quien se acerca suele hacer siempre la misma pregunta, si la cuchilla funciona o no. Pero la duda de verdad interesante es otra. ¿Quién demonios levantó algo así en un sitio tan remoto?

Una máquina de ejecución entre casas de piedra

La imagen es tan potente que ha llamado la atención de medios de alcance nacional, y eso que no hablamos de A Coruña ni de ninguna gran ciudad gallega. Trasanquelos tiene unos 70 habitantes y queda a media hora en coche de la capital coruñesa. Alrededor, caminos que conectan con la carretera comarcal AC-840, fachadas de piedra, poco más. Nada que anticipe la presencia de una antigua máquina de ejecución de varios metros, coronada por dos palabras: de un lado “DRA”, del otro “MATIZAR”.

Para entender qué pinta ahí conviene fijarse en otro detalle que rompe el paisaje. La aldea es también la sede de la Fundación Pazos Cuchillo, impulsada por el artista Carlos Pazos, Premio Nacional de Artes Plásticas 2024, y su mujer, Montse Cuchillo, profesora de Derecho Administrativo y agitadora cultural. Ambos son de origen catalán, pero hace unos años decidieron montar la sede de su fundación aquí, donde levantaron un taller y un espacio expositivo con diseño del arquitecto Luis Enguita.

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Arte tajante, irreversible, irremediable

La escultura se levantó en mayo como pieza permanente junto al taller creativo, bautizado como Meteorito. Se forjó en una herrería industrial de Lleida y ronda los cinco metros, aunque durante la planificación se llegó a valorar subir hasta los nueve para que su silueta se adivinara desde la carretera. Ni la ubicación, ni el material, ni el letrero son fruto del azar.

“El arte ha de ser una guillotina, tajante, irreversible, irremediable”, explica Pazos. Entre quienes ya la han visto en persona figura el filósofo y cineasta Paul B. Preciado, que ha destacado la “experiencia sensorial extraña” que transmite y cómo la pieza renueva el concepto mismo de guillotina.

¿Y funciona? Esa es la pregunta que más le hacen. La realidad es que los rieles de la estructura están bloqueados, lo que mantiene fija la hoja e impide que se deslice. Su obra, ironiza el artista, es “inútil” como pieza de arte, aunque bien podría volverse funcional.

De momento la guillotina ha servido a la fundación para dar visibilidad a su nueva exposición, una muestra que explora la idea del libro de artista y los límites del formato como contenedor de ideas. Pazos aclara que guillotina y exposición son independientes y no mantienen “ningún diálogo director”. La coincidencia, eso sí, ha llegado justo a tiempo para atraer visitantes.

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Fuente
Imagen: xataka.com

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