Ni la suite de oro le sirve: el secreto del yate de 500 millones del príncipe saudí

En medio del barco y cerca del agua: la ciencia detrás del humilde camarote donde duerme el dueño del Serene para no marearse

by Tecnoandroid
Ni la suite de oro le sirve: el secreto del yate de 500 millones del príncipe saudí - superyate Serene

Un superyate de 460 millones de euros, uno de los más lujosos que existen, y su dueño casi nunca duerme en la suite del propietario. Suena raro, pero tiene su explicación. Hablamos del Serene, el gigante de 134 metros de eslora que el actual mandatario de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, compró en su día tras una única indicación tan simple como reveladora: se marea en alta mar. Y aun así se hizo con uno de los barcos más caros jamás vendidos.

La historia arranca en el verano de 2014, cuando Bill Gates alquiló el Serene por unos 4,6 millones de euros a la semana para unas vacaciones familiares frente a la costa del sur de Francia. Le gustó tanto que quiso comprarlo, pero no llegó a tiempo. El entonces príncipe heredero saudí lo vio de cerca por esas mismas fechas y, en apenas unos días, cerró la compra por unos 460 millones de euros.

Un camarote antimareo que la física respalda

El barco lo construyó el astillero italiano Fincantieri, el mismo que después levantaría el crucero de lujo Ocean Victory. Cuando se botó en 2010 se convirtió en el mayor superyate jamás fabricado en Italia, y su primer dueño fue el empresario ruso Yuri Shefler. La suite del propietario está en la cubierta cinco, con terraza propia, mármol, oro, maderas nobles y vistas al mar. Todo un derroche. Y sin embargo, cuando el yate navega, Mohammed bin Salman prefiere descansar tres pisos más abajo, en un camarote mucho más sencillo, con decoración de inspiración balinesa.

La elección no es un capricho. El mareo por movimiento, la cinetosis, aparece cuando el cerebro recibe señales contradictorias del oído interno y de la vista. La proa sube y baja con cada ola, la popa acusa las vibraciones de las hélices, pero el centro del barco apenas se mueve. Y cuanto más cerca del agua se está, menos se nota el balanceo. Por eso el camarote antimareo del príncipe se encuentra justo en medio de la cubierta dos, la zona habitable más estática de todo el casco.

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Nieve, submarino y hasta un Da Vinci a bordo

El Serene está equipado con aletas estabilizadoras que salen bajo el casco y se ajustan en tiempo real para compensar el oleaje, además de un sistema de posicionamiento dinámico capaz de mantener el barco quieto sin echar el ancla. Aun así, en mar abierto y con oleaje fuerte, ni la mejor tecnología contrarresta del todo el empuje de las olas. Ahí entra el sentido común náutico: dormir lo más cerca del casco y del centro.

Fuera del dormitorio austero, el resto del barco no tiene nada de discreto. Dos helipuertos, un hangar para submarinos y una sala de nieve que baja hasta once grados bajo cero, pensada para escapar del calor saudí. También un club de playa con piscina de quince metros y una sala inspirada en Julio Verne, forrada de placas de cobre al estilo steampunk. Por si fuera poco, el Salvator Mundi, el cuadro atribuido a Leonardo da Vinci por el que el jeque pagó unos 414 millones de euros en una subasta de Christie’s, estuvo un tiempo colgado en las paredes de este palacio flotante.

El barco compite por el puesto de yate más lujoso del mundo, aunque queda lejos del Eclipse de Roman Abramovich o del Azzam del emir de Abu Dabi. Con todo, para el jeque saudí el verdadero lujo de su barco de 460 millones no está en la sala de nieve ni en el submarino, sino en poder dormir tranquilo y sin marearse durante las vacaciones.

Fuente
Imagen: xataka.com

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