Corcho en el Ariane 6: el material insólito que viaja al espacio

Del alcornoque al espacio: el corcho protege las estructuras del Ariane 6 que Airbus fabrica en Getafe frente a las exigencias del lanzamiento.

by Tecnoandroid
Corcho en el Ariane 6: el material insólito que viaja al espacio - corcho Ariane 6

Del alcornoque al espacio: el corcho que protege piezas del Ariane 6

Cuesta imaginar que un material tan cotidiano como el corcho termine viajando hacia el espacio, pero ahí está, pegado a algunas piezas del Ariane 6 que Airbus fabrica en sus instalaciones de Getafe. Lo aeroespacial suele asociarse a titanio, aluminio de alta resistencia, fibra de carbono, aleaciones pensadas para aguantar lo imposible. Tanto que la propia industria tecnológica ha hecho de esa idea un argumento comercial, con portátiles y móviles que presumen de materiales de grado aeroespacial. Por eso sorprende tanto encontrar, frente a una de las estructuras, una superficie amarillenta que no es otra cosa que corcho.

Quien lo señaló fue Verónica Villanueva, responsable de Fabricación, Ensamblaje, Integración y Pruebas de Airbus Space Systems en España. Lo dijo sin rodeos durante una visita a la planta, casi como una revelación. Pero no era una curiosidad para visitantes. El corcho estaba allí por una razón concreta, porque un lanzador no solo tiene que despegar, también debe proteger sus estructuras en un entorno físico muy exigente. Conviene aclarar que no hablamos de un cohete de Airbus, sino de un lanzador europeo en el que ArianeGroup ocupa el papel central y Airbus participa fabricando varias estructuras y elementos clave.

De la fibra de carbono al horno presurizado

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Antes de llegar al corcho, esas estructuras pasan por un proceso basado en materiales compuestos, sobre todo fibra de carbono y fibra de vidrio. La fibra que llega a la planta viene preimpregnada, ya mezclada con resina. A partir de ahí, las máquinas colocan capas sobre un molde hasta construir la geometría deseada, y después llegan el curado, la inspección y todo lo necesario para convertir ese apilado en una pieza apta para un lanzador. La razón de fondo es sencilla, porque en un lanzamiento cada kilo cuenta antes de llegar a órbita. Los materiales compuestos interesan por su baja masa, su resistencia a tracción y su capacidad de adaptarse a los cambios de temperatura. El precio a pagar es que no resultan tan fáciles ni tan baratos de fabricar como el metal.

La complejidad aparece en cuanto la estructura toma forma. Tras el encintado, las piezas pasan por una autoclave, una especie de gran horno presurizado donde temperatura y presión se controlan para que la resina solidifique. El proceso incluye una bolsa de vacío para extraer el aire que pueda haber quedado entre las capas, un detalle importante porque los posibles defectos no siempre se ven desde fuera. En una pieza de material compuesto, lo que pasa dentro puede ser tan relevante como la geometría exterior.

Un arte que se mide en milímetros

Y entonces, después de toda esa cadena, vuelve a aparecer el material menos esperado. El corcho se aplica sobre determinadas zonas como una capa de protección térmica, pero no de cualquier manera. Raúl Medina, responsable de lanzadores en Airbus Space Systems España, dio una medida muy concreta durante la visita, hablando de un grosor que puede ir desde 2 milímetros hasta 5 milímetros. La decisión no se toma a ojo. Lo resumió con una frase muy gráfica, diciendo que al final esto es un arte, porque los ingenieros térmicos analizan qué va a estar más expuesto al calor y, según eso, se aplica más grosor, menos o directamente zonas sin corcho.

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La idea puede sonar rara, pero no es un caso aislado en la industria espacial europea. La ESA lo explicó con el CubeSat Qarman, diseñado para estudiar la reentrada atmosférica, cuyo morro estaba hecho de corcho, aunque no del tipo que se encuentra en una botella de champán, sino de una variedad aeroespacial adaptada. La diferencia está en cómo se comporta al calentarse, porque primero se hincha, después se carboniza y finalmente se desprende en escamas, llevándose parte del calor no deseado. Aquel corcho de Getafe venía de Portugal, y quien lo suministra a la industria aeroespacial pertenece al mismo universo industrial que asociamos a los tapones de vino y champán. Esa descripción encaja con Amorim Cork Solutions, parte del grupo portugués Corticeira Amorim, uno de los grandes nombres mundiales del corcho aeroespacial, identificado además por la ESA como proveedor de la variedad usada en Qarman.

Tag: Ariane 6, Airbus, corcho aeroespacial, fibra de carbono, espacio, Getafe, ESA

Meta description: El corcho que Airbus usa en piezas del Ariane 6 fabricadas en Getafe funciona como escudo térmico, con un grosor que va de 2 a 5 milímetros.

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