WiFi lento en casa: paredes, espejos y el acuario son los culpables

Materiales de construcción y objetos cotidianos sabotean tu señal: descubre por qué el WiFi no llega y cómo evitarlo en casa

by Denis Dosi
WiFi lento en casa: paredes, espejos y el acuario son los culpables

El verdadero enemigo de tu WiFi vive dentro de casa: paredes, espejos y hasta el acuario

La mala cobertura del WiFi rara vez tiene que ver con el operador o con un router defectuoso. El problema, aunque suene raro, suele ser la propia casa y todo lo que hay dentro de ella. Muchos de los materiales que se usan en la construcción frenan las ondas electromagnéticas, y a eso se suman los objetos que cada uno va colocando por su cuenta sin pensar en cómo afectan a la señal. Entre la estructura y el contenido, la red WiFi acaba sin llegar donde debería.

Hay que hablar de los materiales que forman la vivienda

Lo curioso es que los materiales diseñados para aislar y proteger del exterior son justo los que perjudican las señales inalámbricas. No solo el WiFi, también el Bluetooth y la cobertura del móvil. No todos estorban igual, hay niveles, pero casi todos aportan su parte. Las paredes son el primer obstáculo, porque las ondas pierden fuerza al atravesarlas. Las de cemento son las que más aíslan, luego el ladrillo y por último el pladur. El grosor también pesa, no es lo mismo una pared interior que la doble hilera que rodea la casa.

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Y conviene mirar el recubrimiento. Una pintura con brillo no se comporta igual que una mate, y lo mismo pasa con las superficies reflectantes como ventanas o espejos, que hacen rebotar buena parte de la señal. La cocina merece capítulo aparte: los azulejos anulan muchísima señal por su recubrimiento cerámico, y ahí se suman microondas, frigorífico y las cañerías. Estas últimas generan el llamado efecto jaula de Faraday, donde las estructuras metálicas impiden que las ondas pasen o lo hacen con muy poca fuerza. El peor material de todos sigue siendo el cemento, presente en techos y suelos, motivo por el que la señal llega tan floja a una segunda planta.

Ahora vamos con los objetos que pelean contra el WiFi

Espejos y ventanas son malísimos para que la señal los atraviese, así que tener el router pegado a ellos es un error. Los televisores entran en el mismo grupo, porque llevan dentro una placa metálica que absorbe ondas. El acuario es otro clásico problema, ya que el agua y las paredes de cristal desvían las ondas igual que harían con la luz.

Tampoco se suele pensar en los routers de los vecinos, que compiten en el mismo espectro y pueden saturar los canales. Si pasa, cambiar de canal ayuda a recuperar potencia. Y luego están los electrodomésticos, llenos de metal y a veces con aislamientos específicos, como el microondas. Mejor colocarlos donde no estorben. Para sortear todo esto existen soluciones como un sistema PLC que lleva Internet por los cables de la luz, un sistema WiFi Mesh que amplía la cobertura o un simple repetidor.

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Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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