Poner los warning cuando frenamos de golpe se ha convertido en un gesto casi automático para millones de conductores en España, pero resulta que la DGT no lo tiene tan claro. Ante una frenada inesperada, normalmente por un atasco, la mayoría activa las luces de emergencia para avisar al coche que viene detrás. Parece lo más lógico del mundo. Y sin embargo, el Reglamento General de Circulación propone algo distinto.
Lo que dice realmente la norma
Si nos ceñimos al texto, el artículo 109 explica que la intención de frenar de forma considerable o inmovilizar el vehículo debe advertirse, siempre que sea posible, con el uso reiterado de las luces de frenado o bien moviendo el brazo de arriba abajo con movimientos cortos y rápidos. Sí, sacando la mano por la ventanilla.
Distinto es el caso de zonas con baja visibilidad o de una autopista o autovía. Ahí la norma sí contempla la luz de emergencia, junto con las luces de posición cuando corresponda. Con una lectura literal, la ley pide comunicar la maniobra con el brazo, algo francamente incómodo si toca esquivar de golpe, y dejar los warning solo para cuando el coche queda parado.
El motivo está en el pasado
Detrás de todo esto hay una explicación sencilla: los coches de hace décadas no tenían ABS. Sin ese sistema, una frenada brusca bloquea las ruedas y es mucho más fácil perder el control, así que había que frenar varias veces para detenerse con seguridad. Por eso el gesto manual tenía sentido cuando se redactó el texto.
El ABS se inventó en 1978 y desde 2004 es obligatorio en todo coche europeo, aunque se montaba mucho antes. En los vehículos actuales pisar el freno varias veces es más peligroso, y las luces de emergencia se han vuelto la forma más simple y segura de señalizar. ¿Podrían multarnos por usar los warning en lugar de la mano? No tendría ningún sentido que un agente lo hiciera.
Lo que llega a partir de 2026
Los accidentes por alcance son de los más habituales. Suelen tener baja mortalidad, pero pueden dejar secuelas crónicas, sobre todo latigazos cervicales mal curados, además de los daños en el coche.
Para reducirlos, la Unión Europea obliga desde el 7 de julio de 2026 a que los coches nuevos incorporen el Frenado de emergencia urbano e interurbano (AEB), que junto al Sistema de frenado de emergencia (ESS) avisa a otros conductores cuando el vehículo de delante reduce la velocidad de golpe. Forma parte de los ADAS, los sistemas avanzados de ayuda a la conducción, y de las medidas del Reglamento General de Seguridad Europeo, un paquete pensado para acercarse a la cifra de cero fallecidos en 2050.
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Imagen: xatakamovil.com
