El discurso de libertad y código abierto que acompañó a Android desde el principio se está resquebrajando, y el último damnificado tiene un rostro inesperado: el software de los coches. A las puertas del despliegue de Android 17, Google está convirtiendo su sistema operativo en un jardín vallado cada vez más cerrado, donde herramientas como Play Integrity funcionan como un candado que decide qué terminales valen y cuáles quedan fuera. Y quienes usan versiones alternativas del sistema lo están sufriendo en carne propia.
El caso concreto afecta a los vehículos del Grupo Volkswagen. Los conductores que llevan en el móvil sistemas como GrapheneOS, LineageOS o /e/ OS se han topado con que la aplicación oficial ha dejado de funcionar. El resultado es de lo más molesto: adiós a consultar la autonomía del coche desde el teléfono, adiós a programar citas en el taller y adiós al control remoto de funciones. Nada de esto es un fallo.
El muro de Play Integrity
Volkswagen lo ha confirmado al medio alemán heise online. No hay error alguno, sino una reestructuración de la arquitectura de su software. Ahora la app exige la validación de la API Play Integrity de Google, una interfaz pensada para certificar que la integridad del dispositivo no ha sido alterada. El problema es que esta herramienta solo está disponible en teléfonos con los servicios de Google Play instalados.
La mayoría los lleva y no nota nada, cierto. Pero en la práctica esto deja tirados a los usuarios de ROMs personalizadas que los desarrolladores mantienen libres de la infraestructura de Google. Y algo parecido, aunque sea un caso distinto, sucede con los terminales de Huawei. La comunidad de código abierto ya se está moviendo para crear alternativas libres a Play Integrity.
Desde GrapheneOS han sido especialmente duros. Aseguran en redes sociales que Google engaña a las empresas sobre lo que realmente hace su API. Según sus desarrolladores, Play Integrity “no impone genuinamente tener un dispositivo seguro, solo finge hacerlo”. La acusación va directa al grano: el objetivo sería imponer “los intereses comerciales de Google” prohibiendo alternativas que a nivel de hardware resultan más robustas y privadas.
Y la polémica crece cuando se mira a la competencia. Fabricantes asiáticos como Hyundai y Kia han demostrado que Play Integrity no es la única vía posible. La app myHyundai da soporte explícito a los usuarios de GrapheneOS apoyándose en métodos de atestación alternativos. Ante esa diferencia tan clara, desde GrapheneOS han lanzado un llamamiento público: animan a los afectados a dejar valoraciones negativas en Play Store y a presentar quejas formales al servicio de atención al cliente de la marca alemana, con el fin de exigir compensaciones por la pérdida de funcionalidad o forzar a Volkswagen a adoptar una verificación que no dependa de Google.
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Imagen: xatakamovil.com
