Samsung ha decidido finalmente cambiare le carte in tavola con le batterie dei suoi pieghevoli, e il salto al silicio carbono è forse la novità più interessante emersa dall’ultimo Unpacked. Tra la marea di specifiche e numeri, questo dettaglio rischiava di passare inosservato, eppure per chi usa lo smartphone tutti i giorni è probabilmente ciò che conta di più. Non tanto la capacità in sé, quanto la tecnologia che c’è dietro.
Un cambio atteso da tempo
I nuovi pieghevoli mantengono quel design sottilissimo a cui il produttore coreano ci ha ormai abituati. Ecco perché sorprende parecchio che sia riuscita ad aumentare la capacità delle batterie senza far ingrassare i terminali. Nel Galaxy Z Fold8 Ultra troviamo 5.000 mAh contro i 4.400 del Fold7, mentre il Galaxy Z Fold8 arriva a 4.800 mAh in un corpo più compatto. Il Galaxy Z Flip8 resta invece sui 4.300 mAh, gli stessi del modello precedente.
Come ci sono riusciti? Semplice, cambiando tecnologia. Samsung ha lasciato indietro il classico ioni di litio per abbracciare le batterie al silicio carbono. Non è certo una novità assoluta sul mercato, anzi. Il silicio carbono offre una densità energetica ben più alta rispetto al litio, il che significa più autonomia occupando lo stesso spazio. Il produttore può quindi scegliere due strade, aumentare la capacità mantenendo le dimensioni oppure ridurre lo spessore lasciando l’autonomia invariata.
Due strade nella stessa generazione
Le marche cinesi usano questa tecnologia da qualche anno ormai, riuscendo a progettare telefoni con più ore di utilizzo senza trasformarli in mattoni. Samsung è stata più prudente, probabilmente memore degli spaventi presi con le batterie qualche anno fa. Ma gli utenti avevano le idee chiare, volevano il silicio carbono per stare meno attaccati al cavo di ricarica.
Dopo anni di test in laboratorio, ecco il risultato concreto: 4.800 mAh in appena 4,5 mm di spessore per il Fold8 e 5.000 mAh in soli 4,1 mm da aperto per la versione Ultra. Sul Galaxy Z Flip8, invece, la scelta è ricaduta sulla seconda via, quella dell’assottigliamento. Il nuovo modello ha uno spessore da aperto di 6,1 mm contro i 6,5 mm del Flip7.
In una sola generazione di terminali, quindi, sono state giocate entrambe le carte. Con la promessa di fino a 27 ore di riproduzione video per il Galaxy Z Fold8 Ultra, la mossa sembra proprio azzeccata.
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Samsung ha decidido por fin cambiar las reglas del juego con las baterías de sus plegables, y el salto al silicio carbono es quizá la novedad más interesante salida del último Unpacked. Entre la avalancha de especificaciones y cifras, este detalle corría el riesgo de pasar desapercibido, y sin embargo, para quien usa el móvil a diario, es probablemente lo que más importa. No tanto la capacidad en sí, sino la tecnología que hay detrás.
Un cambio esperado durante mucho tiempo
Los nuevos plegables mantienen ese diseño ultradelgado al que el fabricante coreano ya nos tiene acostumbrados. Por eso sorprende bastante que haya logrado aumentar la capacidad de las baterías sin engordar los terminales. En el Galaxy Z Fold8 Ultra encontramos 5.000 mAh frente a los 4.400 del Fold7, mientras que el Galaxy Z Fold8 llega a 4.800 mAh en un cuerpo más compacto. El Galaxy Z Flip8, en cambio, se queda en los mismos 4.300 mAh que su antecesor.
¿Cómo lo ha conseguido? Sencillo, cambiando de tecnología. Samsung ha dejado atrás el clásico ion de litio para abrazar las baterías de silicio carbono. No es ni mucho menos una novedad absoluta en el mercado. El silicio carbono ofrece una densidad energética bastante mayor que la del litio, lo que se traduce en más autonomía ocupando el mismo espacio. El fabricante puede elegir entonces dos caminos, aumentar la capacidad manteniendo las dimensiones o reducir el grosor dejando la autonomía intacta.
Dos caminos en la misma generación
Las marcas chinas llevan ya unos años usando esta tecnología, logrando diseñar teléfonos con más horas de uso sin convertirlos en ladrillos. Samsung ha sido más prudente, probablemente recordando los sustos que le dieron las baterías hace años. Pero los usuarios lo tenían claro, querían silicio carbono para estar menos pegados al cable de carga.
Tras años de pruebas de laboratorio, aquí está el resultado concreto, 4.800 mAh en apenas 4,5 mm de grosor para el Fold8 y 5.000 mAh en solo 4,1 mm desplegado para la versión Ultra. En el Galaxy Z Flip8, en cambio, la elección ha recaído en la segunda vía, la del adelgazamiento. El nuevo modelo tiene un grosor desplegado de 6,1 mm frente a los 6,5 mm del Flip7.
En una sola generación de terminales, por tanto, se han jugado ambas cartas. Con la promesa de hasta 27 horas de reproducción de vídeo para el Galaxy Z Fold8 Ultra, el movimiento parece de lo más acertado.
Fuente
Imagen: xatakamovil.com
