Un pendrive USB puede parecer el accesorio menos indicado para un móvil, y sin embargo es una de las soluciones más baratas cuando el almacenamiento empieza a quedarse corto. Resulta raro, sí, porque un smartphone es casi un ordenador de bolsillo que funciona sin periféricos, y encima está el detalle de los puertos. La mayoría de móviles llevan USB-C, mientras que los clásicos lápices de memoria suelen ser USB-A. Nada de eso es un impedimento real, y aquí van los motivos.
Cómo elegir bien el pendrive según tu móvil
Lo primero, la capacidad. Hay pendrives de todos los tamaños y, como es lógico, el precio sube cuanto más espacio ofrecen. Un consejo sencillo, que sobre antes que falte. Mejor pasarse un poco con la memoria que quedarse corto a los dos días.
Luego está la conexión. No hablamos del color ni del tamaño, sino de cómo se enchufa. Si eliges uno clásico con USB-A, tocará comprar también un adaptador a USB-C o a Lightning, este último válido para iPhone anterior a iPhone 15. Cada vez hay más pendrives que ya vienen con USB-C o Lightning de fábrica, incluso algunos con doble salida. Eso hace que la conexión sea más directa y también más estable, sin adaptadores de por medio que puedan dar guerra.
Ocho usos que le puedes sacar en el móvil
El más evidente, liberar espacio. Se pasan al pendrive los archivos más pesados y luego se borran del teléfono, así de fácil. También sirve como copia de seguridad, una opción bastante económica frente a los servicios en la nube, porque pagas el pendrive una vez y listo. Ahí guardas lo importante para no perderlo si cambias de móvil, se estropea o te lo roban.
Otra idea, llevar encima toda tu biblioteca digital. Si acumulas libros para leer en el transporte público, un pendrive los guarda ordenados. Y lo mismo con películas y series, un pequeño videoclub portátil que además reproduces en cualquier dispositivo con entrada USB.
Las fotos y vídeos, que suelen ser lo que más pesa y lo más valioso, encajan perfecto en este accesorio. También funciona de maravilla para pasar documentos de un móvil a otro dispositivo sin recurrir a métodos más engorrosos con archivos grandes.
Y para los usuarios de Android, algo curioso, instalar aplicaciones en formato APK en el propio pendrive. Se descarga el archivo desde un sitio seguro y se guarda ahí en lugar de la memoria interna. Tiene sus peros, parte de los datos sí acaban en el móvil y hay que tenerlo conectado al usarla, pero para apps que no sean esenciales, tipo WhatsApp, es una buena jugada.
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Imagen: xatakamovil.com
