PS Vita vuelve a demostrar que le queda cuerda, y lo hace de la manera más inesperada que se pueda imaginar: ejecutando juegos de Xbox como Halo y Forza. Nadie habría apostado por algo así, y menos en 2026, con una consola que Sony dejó de fabricar hace años. Sin embargo, gracias al servicio Xbox Cloud Gaming, esta portátil ha encontrado una segunda vida que a estas alturas sorprende a cualquiera.
El planteamiento es simple, aunque no deja de resultar llamativo. Hablamos de una máquina que desapareció del mercado en 2019, cuando se detuvo su producción, y que nunca estuvo pensada para hacer correr títulos de otra plataforma. Que lo consiga siete años después, sin haber recibido una sola actualización oficial, tiene su gracia.
Una PS Vita ejecutando juegos de Xbox
Que quede claro, la PS Vita no se ha convertido por arte de magia en una consola de Microsoft. La aplicación responsable de todo esto se llama GreenVita, y lo que hace es apoyarse en Xbox Cloud Gaming para dar acceso al catálogo de Microsoft desde la portátil de Sony. Los juegos, en realidad, no se ejecutan en la consola. Corren en los servidores de Microsoft, y la Vita se limita a recibir la imagen y a mandar de vuelta las pulsaciones de los botones. Es el mismo mecanismo que se usa al jugar desde un móvil, un navegador o una Smart TV, solo que aquí el protagonista es este dispositivo veterano.
Eso sí, no basta con descargar la app y ponerse a jugar. La consola tiene que estar modificada para poder instalar software, y además hace falta una suscripción a Xbox Game Pass que incluya el juego en la nube. Aun con esos requisitos, ver una PS Vita arrancando Halo Infinite o Forza Horizon 5 no es algo que se olvide fácilmente, sobre todo tratándose de una máquina que lleva tanto tiempo fuera de circulación.
Una experiencia que tiene sus peros
Nadie espera milagros, y aquí tampoco los hay. La PS Vita cuenta únicamente con Wi-Fi de 2,4 GHz, una conexión que hoy se queda algo justa para este tipo de servicios. Si la red no acompaña, pueden aparecer tirones, cierto retraso en los controles o una bajada de calidad en la imagen. El desarrollador, con todo, asegura que sigue puliendo la aplicación, y que las versiones más recientes funcionan bastante más estables que las primeras.
Puede que haya quien le dé uso a diario y quien apenas la toque, entre otras cosas porque ya quedan pocas Vita realmente funcionales. Pero el mérito del proyecto está ahí. Demuestra que una consola con más de una década a sus espaldas todavía sirve para disfrutar de juegos actuales, aunque sea de una forma muy distinta a la que Sony imaginó en su día. El juego en la nube está cambiando las reglas, porque cuando todo el esfuerzo lo hace un servidor remoto, el hardware pasa a un segundo plano.
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Imagen: hardzone.es
