Martin Cooper, el inventor del móvil destrozado por cómo lo usamos hoy

El hombre que inventó el móvil en 1973 lamenta nuestra adicción a la pantalla: "Lo entenderán cuando atropellen a más gente

by Denis Dosi
Martin Cooper, el inventor del móvil destrozado por cómo lo usamos hoy - Martin Cooper inventor móvil

Martin Cooper hizo la primera llamada desde un teléfono móvil en 1973 y, medio siglo después, observa con cierta tristeza qué hemos hecho con aquel invento. El hombre que ayudó a poner en el bolsillo de medio mundo un dispositivo electrónico completo no se reconoce del todo en la escena cotidiana de alguien cruzando la calle con la vista clavada en la pantalla. Su veredicto fue corto, casi cortante, y dio la vuelta al mundo.

El reproche del ingeniero que lo empezó todo

En una entrevista concedida a AFP en 2023, coincidiendo con el 50 aniversario de aquella primera llamada, Cooper dejó unas frases que retratan bien nuestra relación con el smartphone. Dijo que las personas miran demasiado el teléfono, que se han quedado atrapadas en él. Y añadió algo que duele leer: se siente destrozado cuando ve a alguien cruzar la calle pegado a la pantalla, completamente fuera de sí. La frase que más circuló fue todavía más afilada: a lo mejor lo entienden cuando hayan atropellado a unas cuantas personas más.

No se trata de un inventor que reniegue de su criatura, ni mucho menos. El propio Martin Cooper cree que el móvil puede ser una pieza clave en asuntos tan serios como la cura de enfermedades. A los 94 años que tenía durante la entrevista usaba un iPhone y un Apple Watch, aparatos que renueva con cada modelo nuevo que presenta Apple. Ha pasado de aquel DynaTac de Motorola, un auténtico ladrillo de casi un kilo, a los dispositivos de hoy. Eso sí, confiesa algo muy de su generación: nunca manejará el teléfono como lo hacen sus nietos.

Por qué miramos la pantalla incluso al cruzar

El comentario de Cooper apunta a algo que la ciencia ya ha medido. El smartphone no compite por nuestra atención, la secuestra. El scroll infinito y cada notificación están pensados para activar el circuito de recompensas del cerebro. De ahí esa necesidad de mirar la pantalla hasta en mitad de un paso de cebra. No es falta de voluntad, es un diseño de aplicación que funciona demasiado bien.

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La buena noticia es que esa necesidad no es una condena, sino un hábito. Y los hábitos se cambian. El propio Cooper lo tiene claro: cada generación usará el teléfono mejor que la anterior, igual que aprendimos a convivir con la televisión tras quedarnos hipnotizados frente a ella. Él hizo la primera llamada hace medio siglo. Aprender a soltar el teléfono al cruzar la calle nos toca a nosotros.

Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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