Huawei ha vuelto al ruedo de la gama alta y lo ha hecho por la puerta grande, plantando cara a Samsung, Xiaomi, Google y Apple justo donde nadie lo esperaba. Las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, lejos de hundir a la firma china, acabaron por acelerar una respuesta que hoy se traduce en smartphones premium capaces de mirar de tú a tú a los terminales más caros del mercado.
Todo arranca con el Huawei Pura 70 Ultra y encuentra su continuación natural en el actual Pura 80 Ultra, dispositivos donde la marca concentra su mayor músculo de desarrollo propio, tanto en hardware como en software. Y el terreno elegido para la batalla es la fotografía.
La cámara como campo de batalla
El Pura 70 Ultra estrenó un sensor principal de una pulgada, el Sony IMX989, acompañado de una lente retráctil movida por motores internos. Ese mecanismo separa lente y sensor, lo que mejora el enfoque y la entrada de luz manteniendo un rango dinámico amplio. Con el Pura 80 Ultra la ingeniería china dio otro salto: el primer sistema de doble teleobjetivo conmutable del mercado, un módulo con más de 140 componentes y dos espejos que alterna ópticamente entre 83 mm (3,7 aumentos) y 212 mm (9,4x) sobre un único sensor de 50 megapíxeles.
A esto se suma la nacionalización de piezas, con sensores de la firma local SmartSens sustituyendo a los de Sony. El resultado quedó registrado en el laboratorio de DXOMark: 175 puntos, la nota más alta hasta la fecha, con especial mención a sus retratos y a las escenas con poca luz. Aunque hay matices. El Pura 70 Ultra ofrecía un rango dinámico y una fidelidad de color sobresalientes, pero un algoritmo de reducción de ruido demasiado agresivo penalizaba el zoom. El Pura 80 Ultra corrige eso y brilla en nocturnas y macro, si bien el modo retrato sigue con un procesado algo forzado y la cámara selfie flojea con poca luz.
Potencia con asteriscos y el eterno lío de Google
En lo demás, la ficha está a la altura del segmento más caro. Paneles OLED LTPO de 6,8 pulgadas hasta 120 Hz, picos de 3.000 nits, cristal Kunlun y atenuación de 1.440 Hz para cuidar la vista. Las baterías superan los 5.100 mAh y cargan al 100% en unos 40 minutos gracias a los 100 W por cable y los 80 W inalámbricos.
El pero llega con el procesador. Los chips Kirin 9010 y Kirin 9020, fabricados por la china SMIC a 7 nanómetros, se mueven con fluidez pero quedan por detrás de Apple o Qualcomm. Y falta la conectividad 5G, algo difícil de tragar en móviles que superan los 1.000 euros.
El otro gran escollo es la ausencia de servicios de Google. Funcionan con EMUI sobre Android y apuestan por la Huawei AppGallery, aunque la comunidad ha estandarizado métodos sencillos para recuperar el entorno de Google en minutos, ya sea con Aurora Store y microG o con un entorno virtual como GBox. Así se accede sin problemas a Gmail, YouTube, Google Maps, Uber o Wallapop. Hay límites insalvables, eso sí: Android Auto, los pagos con Google Wallet o apps como Luma Fusion siguen sin funcionar por exigir certificaciones que Huawei no puede ofrecer.
Para quien busca la máxima excelencia en la cámara de un móvil, el resurgir de este gigante justifica de sobra la configuración inicial necesaria para dejarlo todo listo el primer día.
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Imagen: xatakamovil.com
