La nostalgia sigue siendo uno de los grandes motores del mercado del hardware, y el nuevo KeyBoy Advance lo demuestra sin rodeos. Estamos ante un teclado inalámbrico de diseño retro que, ya solo con su nombre, deja bastante claro hacia dónde apunta. Y no es casualidad. Cada vez son más los fabricantes que se inspiran en consolas y dispositivos clásicos para conquistar tanto a los aficionados a la informática como a los coleccionistas, sobre todo ahora que las consolas portátiles viven un momento dulce.
El problema, porque siempre hay un problema, es que esa estética tan cuidada y su fabricación personalizada salen caras. Muy caras. El punto de partida son 324 euros, una cifra que se codea con los teclados de más alta gama del mercado y que, en muchos casos, supera incluso el precio de bastantes consolas portátiles modernas. Se puede comprar en la tienda de Unikeys, para quien no se asuste con el desembolso.
El KeyBoy Advance nace con una misión muy concreta, recrear la apariencia de la mítica consola portátil de Nintendo que llegó al mercado en 2001. Su carcasa imita prácticamente la misma silueta, con la disposición de los botones frontales incluida, aunque aquí esos botones pasan a formar parte de un teclado mecánico con formato 50%. Un detalle divertido, hasta las imágenes promocionales juegan la carta retro, parecen sacadas de un anuncio impreso de aquella época, de esos que se veían en las revistas de papel.
Un teclado mecánico artesanal pensado para muy pocos
En cuanto a lo técnico, el dispositivo apuesta por interruptores mecánicos de perfil bajo, conexión inalámbrica y también la opción de usarlo por cable USB. A eso suma compatibilidad con varios sistemas operativos y un formato extremadamente compacto, ideal tanto para quienes quieren ahorrar espacio en el escritorio como para los amantes de los teclados personalizados.
Y aquí está la clave de todo. El KeyBoy Advance pertenece al segmento de los teclados artesanales, donde las tiradas son mínimas y buena parte del precio se explica por esa fabricación especializada, casi hecha a mano, y por su elevado grado de personalización. No es un producto de gran distribución, es otra cosa.
Lo más llamativo, en el fondo, no es su diseño sino su precio. Esos 324 euros lo dejan muy por encima de la mayoría de teclados gaming de gama alta y a años luz de los mecánicos convencionales que encontramos en cualquier tienda. Eso lo convierte en un capricho pensado para entusiastas del hardware personalizado y coleccionistas de objetos ligados a Nintendo y a la informática retro, más que para quien simplemente busca un teclado nuevo con el que trabajar o jugar.
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Imagen: hardzone.es
