El uso del móvil en verano no baja como muchos creen, más bien sube, y la razón tiene poco que ver con las ganas de desconectar. Lo explica el psicólogo Marc Masip, fundador del programa Desconect@, que le da la vuelta a una idea repetida cada verano. “Ahora en verano, por ejemplo, se usa más. Siempre se dice que se usa para desconectar, pero no. Ahora se usa más porque hay menos tiempo ocupado”, apunta.
La distinción no es menor. No es que el móvil ocupe el lugar del trabajo cuando este desaparece, sino que ese vacío que deja el verano, con menos horarios y más ratos muertos, se llena casi por inercia con la pantalla. Y ahí entra ese gesto tan conocido en los Galaxy de desbloquear el teléfono sin ninguna necesidad real, solo porque hay un segundo libre y está a mano.
Una dieta digital, no una prohibición
Masip compara reducir el uso del móvil con dejar de fumar o con cualquier otra adicción. Hace falta una conciencia previa, sin ella cualquier estrategia se queda en nada. A partir de ahí propone lo que llama una dieta digital, que cada persona adapta a su rutina en lugar de seguir una fórmula fija. La suya se basa en marcar tres o cuatro momentos muy concretos donde el teléfono queda fuera, como estar con amigos, en familia o haciendo deporte.
Lo interesante es que no depende de pura fuerza de voluntad, sino de cambiar el entorno para que el gesto automático se active menos veces. La receta pasa por reservar espacios libres de pantalla en casa, como el dormitorio o la cocina, y sobre todo dejar el móvil lejos de la mano. “Buscar un sitio en la casa que no sea una zona común donde poder dejarlo para ir olvidándote de él”, recomienda.
Las notificaciones, el primer punto a tocar
De todas las medidas, la de las notificaciones es la que más impacto tiene con menos esfuerzo. Masip aconseja dejar activas solo las llamadas y eliminar avisos visuales y sonoros del resto de aplicaciones, porque cada aviso funciona como un estímulo que empuja a mirar la pantalla aunque no haya nada urgente detrás.
En un Galaxy esto se puede llevar más lejos que un simple silencio general. La Salud Digital de One UI permite crear Modos y Rutinas que combinan No molestar con restricciones de uso por aplicación, de modo que esas franjas horarias se puedan automatizar en lugar de depender de acordarse cada tarde. También está la opción, más sencilla, de configurar temporizadores por app para las que más tiempo consumen, algo muy útil en verano, cuando esas horas muertas suelen acabar en redes sociales.
En lo que más insiste Masip es en la evolución diaria frente al gesto puntual. Un día de desconexión total en vacaciones no cambia nada si el resto del año el patrón sigue igual. Lo que funciona es comprobar, día a día, si reducir el tiempo de pantalla mejora algo en la vida real. “Esto es como el gimnasio, hay que ir viendo cómo evoluciona: lo uso menos, estoy mejor”, resume. El verano, con su exceso de tiempo libre, es el peor escenario para probarlo y por eso mismo el mejor termómetro. Si el móvil se usa más cuando menos hace falta, la solución no es esperar a septiembre, sino diseñar ahora esos huecos de la agenda antes de que el propio teléfono se encargue de rellenarlos.
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Imagen: xatakamovil.com
