Cable submarino de 3.200 millones conectará España y Francia para la IA

Un cable submarino de 3.200 millones conectará España y Francia, blindando el suministro renovable para los centros de datos de inteligencia artificial.

by Denis Dosi
Cable submarino de 3.200 millones conectará España y Francia para la IA - cable submarino España Francia

Durante años la Península Ibérica ha vivido como una especie de isla energética, con una capacidad de conexión hacia el resto del continente bastante por debajo de lo que recomienda Bruselas. Ahora ese mapa está cambiando, y el motor de ese cambio es un cable submarino de 3.200 millones de euros que conectará la energía española con Francia y, de paso, blindará el suministro para los centros de datos de inteligencia artificial. El país galo se convierte así en un corredor estratégico que cobra peaje por el tránsito de los excedentes renovables del sur hacia los mercados del norte.

El proyecto lo lidera Inelfe, una joint venture entre RTE y Red Eléctrica. No se trata de un tendido cualquiera, sino de una infraestructura de Corriente Continua de Alta Tensión pensada para mover electricidad con pérdidas mínimas. Además de los buques de última generación que despliegan el cableado, hay un desvío terrestre para esquivar el inestable Cañón de Capbreton, todo un quebradero de cabeza para los ingenieros.

Una autopista HVDC como seguro eléctrico de la IA

Para cubrir los 300 kilómetros del tramo submarino, la corriente alterna convencional resultaría inviable. El efecto capacitivo del agua provocaría pérdidas térmicas inasumibles. La solución pasa por un enlace HVDC a ±400 kV, que combina muchísima complejidad. Hacen falta buques factoría especializados con sistemas de tensión controlados por software para depositar cuatro cables submarinos en paralelo. Y luego está el bypass terrestre, un desvío de 50 kilómetros soterrado bajo la autopista A63 en Las Landas, donde cruzan ríos sin ni siquiera abrir zanjas. En Gatika y Cubnezais, las estaciones conversoras funcionan como interruptores ultrarrápidos que estabilizan la frecuencia de la red europea de forma automatizada.

Para el sector tecnológico esto importa, y mucho. La capacidad de intercambio sube de los 2.800 MW actuales hasta los 5.000 MW, un incremento del 78 por ciento que debería proteger el suministro ante los picos de demanda que genera la inteligencia artificial. El enlace actúa como una capa adicional para los centros de datos, permitiendo una gestión predictiva de la electricidad.

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Resiliencia frente a los apagones

La importancia de toda esta resiliencia se entiende mirando lo que pasa en otras partes del mundo. Taiwán ha reportado más de 20 cortes en sus cables submarinos en cinco años, lo que le ha obligado a activar comunicaciones de emergencia por microondas. La Unión Europea, por su parte, ha puesto en marcha centros de vigilancia para rastrear amenazas en tiempo real y ha destinado 40 millones de euros a mejorar la capacidad de reparación urgente.

Esta conexión no solo exporta energía. También integra sensores de fibra óptica que miden la temperatura del cable en tiempo real para anticipar fallos antes de que ocurran. Infraestructuras parecidas están impulsando polos tecnológicos en sitios como Sines, en Portugal, que aprovecha los nuevos cables submarinos para reforzar su economía.

La seguridad no termina bajo el mar. El Gobierno de España ha oficializado hace poco un nuevo derecho digital que garantiza la cobertura de los operadores durante un apagón. La normativa obliga a las operadoras a desplegar planes de redundancia y baterías en sus antenas, de modo que la economía española pueda aguantar cualquier crisis que llegue.

Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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