Recibir un SMS del banco un martes cualquiera no suele encender ninguna alarma. El lío empieza cuando ese mensaje no viene del banco, aunque aparezca justo en el mismo hilo que los avisos legítimos que llevas meses recibiendo. La Policía Nacional ha lanzado una advertencia sobre una oleada de estafas por SMS que pone en jaque casi todos los trucos que hasta ahora parecían suficientes para detectarlas.
La cuestión es que el mensaje fraudulento consigue meterse en el mismo hilo que los reales, sin que el teléfono note la diferencia. No hace falta despistarse. Basta con fiarse de algo que, a simple vista, resulta idéntico a lo auténtico. Según datos del CIS que acompañan la alerta, casi la mitad de los españoles ha estado a punto de caer en un fraude online durante el último año, una cifra que dice mucho sobre lo mucho que han evolucionado estos ataques.
El mecanismo que ha perfeccionado el engaño
El timo arranca con un aviso de acceso no autorizado, un cargo raro o la necesidad urgente de verificar la cuenta. El SMS trae un número al que llamar de inmediato, y ahí llega el segundo golpe. Al otro lado responde alguien que se hace pasar por empleado del banco y pide claves o códigos de verificación, datos que ninguna entidad solicita jamás por teléfono. La Policía insiste en un punto claro, la presión del momento es el arma real, no lo elaborado del mensaje. Cuanta más urgencia transmite el aviso, más motivos hay para desconfiar.
Este tipo de fraude, conocido como smishing, ya no depende de faltas de ortografía o números extraños. Los delincuentes usan numeraciones cortas que imitan las oficiales y enlaces con dominios casi calcados a los de bancos y organismos públicos. La web falsa suele ser una réplica casi exacta del portal real, y basta con meter las credenciales una sola vez para perder el control de la cuenta. El mismo patrón dejó hace un tiempo a una víctima en Palencia sin casi 60.000 euros. Curiosamente, la estafa no se ceba con los mayores, la mayoría de los ataques apuntan a personas de entre 25 y 45 años.
Qué hacer si el mensaje ya ha llegado
Si el SMS ha llegado pero no se ha pulsado ningún enlace, lo más seguro es borrarlo sin responder. Si ya se han introducido datos en la web fraudulenta, el tiempo pasa a ser decisivo. Hay que llamar de inmediato al teléfono oficial del banco, nunca al que aparece en el SMS, para bloquear tarjetas y accesos, guardar capturas como prueba y presentar denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Revisar los movimientos en los días siguientes y activar las alertas de banca online añade una capa extra mientras se resuelve el caso.
La coordinación entre bancos, Policía e INCIBE para frenar estas campañas es cada vez más rápida, aunque los investigadores reconocen que la inteligencia artificial generativa ya se usa para pulir los textos y borrar los errores que antes delataban el engaño. Desconfiar de la urgencia y verificar siempre por canales propios sigue siendo, con diferencia, la defensa más eficaz.
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Imagen: xatakamovil.com
