El reinicio de Xbox ha dejado de ser una metáfora para convertirse en una realidad brutal, con miles de despidos, estudios que vuelven a ser independientes y una división que, según reconoce ahora la propia empresa, llevaba tiempo funcionando mal. Los cambios en la cúpula que provocaron la salida de Phil Spencer no fueron casualidad. Detrás había un problema de fondo, y Asha Sharma, actual CEO de la marca, ha decidido ponerlo negro sobre blanco en un comunicado que confirma una serie de recortes previstos para el año fiscal 2027.
Sharma no se anda con rodeos. Dice que el negocio “no está sano” y que opera con márgenes que son entre un 3 y un 10 por ciento inferiores a los de otras editoras. A eso hay que sumar las flojas ventas de las consolas Xbox Series S|X, la fuga masiva de suscriptores de Xbox Game Pass tras la última subida de precio y el hecho de que, casi diez años después de su lanzamiento, el servicio nunca alcanzó su objetivo de 70 millones de suscriptores. Números que, puestos uno detrás de otro, dibujan un panorama complicado.
El mayor terremoto en una década: 3.200 despidos y cinco estudios fuera
La cifra impresiona. Microsoft eliminará 3.200 empleos para tratar de cuadrar las cuentas, y de esos, 1.600 se acaban de producir justo tras el anuncio. Pero no es solo cuestión de plantilla. La compañía también ha pasado la tijera por los estudios en los que invirtió durante los últimos años y que, según su lectura, no aportaron un valor significativo. El dato que maneja Sharma es demoledor: perdían 64 céntimos por cada dólar invertido.
En sus propias palabras, a medida que eso ocurría el negocio principal se debilitaba, y aun así seguían sumando equipos, inversión y tiempo esperando un resultado mejor que nunca llegaba. Ahora, dice, la industria se enfrenta a la peor crisis de hardware de su historia. De ahí la decisión de reiniciar Xbox.
En el terreno de los estudios, Compulsion Games y Double Fine, responsables de South of Midnight y Psychonauts respectivamente, vuelven a ser independientes y se llevan consigo su catálogo de juegos y su propiedad intelectual. Ninja Theory y Undead Labs también han colgado el cartel de “Se vende”, aunque de momento seguirán trabajando en Senua y State of Decay 3. Caso aparte es Arkane, que ahora mismo desarrolla Marvel’s Blade y tiene el futuro en el aire, quizá porque no es un estudio americano sino francés.
Reestructuración a lo grande sin cancelaciones por ahora
La sacudida va mucho más allá de esos cinco nombres. También toca de lleno a Activision, Bethesda y ZeniMax, Blizzard, King, Mojang y Xbox Games Studios, que seguirán apostando por las franquicias de siempre sin lanzarse a crear nuevas marcas. La estrategia queda clara: menos experimentos, más terreno seguro.
Eso sí, hay un matiz importante. Pese a todo el ruido, los despidos y las ventas, de momento no se ha cancelado el desarrollo de ningún título en marcha.
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Imagen: hardzone.es
