¿Se puede reclamar el coste de la licencia de Windows 11 en los PCs OEM?
Reclamar el coste de la licencia de Windows 11 en un ordenador nuevo es una posibilidad más real de lo que muchos creen, aunque el camino esté lleno de trabas. Casi todos los equipos que venden los fabricantes de hardware original, los llamados OEM, llegan con el sistema operativo ya instalado. Y esa licencia no sale gratis. Tiene un precio que el fabricante mete dentro del coste final del PC, aunque el comprador ni siquiera se dé cuenta. La pregunta es sencilla. Si alguien no quiere usar ese software, ¿puede pedir que le devuelvan el dinero?
Una organización italiana de consumidores ha decidido tomar cartas en el asunto con una campaña llamada Refund4Freedom.org. La idea de fondo es clara. Quien compra un ordenador y no piensa usar Windows no tendría por qué pagarlo igualmente. El planteamiento parte de algo bastante lógico. Un PC es un dispositivo de uso general, y quien lo compra debería poder utilizarlo como le dé la gana, con el sistema que prefiera. La campaña pide tres cosas concretas. Que se acabe la imposición de opciones de software, que haya precios transparentes para poder rechazar la instalación de Windows y bajar el coste del hardware, y que los fabricantes ofrezcan reembolsos sin complicaciones, para recuperar el dinero de forma ágil.
La licencia de Windows 11, ¿opcional u obligatoria?
Aquí conviene poner las cosas en contexto. Microsoft controla casi por completo el canal de producción de PCs, y de ahí viene buena parte del dominio de Windows en los escritorios. Existe la alternativa de Mac, que gana cuota poco a poco, y también hay ofertas con Linux, pero la realidad es que cerca del 90% de los ordenadores a la venta hoy vienen con Windows 11 preinstalado. En la práctica, casi no hay opciones. Y salvo contadísimas excepciones, no se puede saltar el sistema operativo de fábrica, ni siquiera cuando el usuario quiere instalar una distribución gratuita de Linux o usar una licencia más barata.
Refund4Freedom recomienda a los usuarios que contacten con el servicio de asistencia de su fabricante y pidan directamente el reembolso. Si la respuesta es un no, la organización facilita una plantilla de formulario que ya amenaza con acciones legales, además de recordar casos en los que los demandantes ganaron juicios y hasta cobraron indemnizaciones. La campaña, nacida en Italia, también ofrece los datos de contacto de las autoridades antimonopolio locales.
Cómo responden los fabricantes
No todos actúan igual, y esa es la parte interesante. Conseguir la devolución de la licencia de Windows 11 no es nada fácil. Quizá la mejor de la clase sea ASUS, que permite rechazar el CLUF y solicitar el reembolso dentro de los 30 días siguientes al primer encendido del equipo. Lenovo y Acer también tienen un proceso, pero obligan a devolver el PC a un centro de asistencia. Peor lo pone Dell, que directamente no ofrece reembolso y en sus condiciones dice que el usuario debe devolver el ordenador si no le convence el sistema. Y luego está HP, el peor de todos, sin proceso alguno y con un historial de ignorar este tipo de peticiones.
El panorama deja claro que los fabricantes OEM no tienen ninguna prisa por devolver el dinero de la licencia. Suelen poner los suficientes obstáculos como para complicar algo que, según la organización, debería ser un derecho del consumidor. En un momento de subidas disparatadas en el precio del hardware, y con las licencias de Windows también encareciéndose, resulta molesto pagar por algo que no se va a usar.
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Imagen: muycomputer.com
