El talón de Aquiles de la próxima generación de consolas no está en la potencia bruta ni en los teraflops que prometen Sony y Microsoft. Está en el precio. Y según una encuesta reciente, si PS6 y Xbox Helix cruzan la barrera de los cuatro dígitos, podrían firmar la generación menos vendida que se recuerda. La cifra que da vértigo es concreta, mil euros, un número redondo que para muchos usuarios significa cambiar de bando y pasarse directamente al PC.
Los datos de Ampere Analysis pintan un panorama complicado. Un precio de cuatro cifras provocaría una caída de hasta un 38% en las ventas conjuntas de PS6 y Xbox Helix durante sus primeros cinco años, comparado con lo que consiguió la generación actual. No es una bajada menor, es un desplome que reconfiguraría por completo el mercado.
La mayoría de los encuestados coloca su límite psicológico entre 600 y 700 euros, que casualmente es la franja donde se mueven ahora Xbox Series X y PS5. Por encima de ese techo la actitud cambia y mucha gente prefiere quedarse con su consola de siempre o dar el salto definitivo al ordenador. Ese es justo el escenario que ningún fabricante quiere ver.
El fantasma de la Steam Machine y los componentes por las nubes
Todo esto recuerda bastante a lo que pasó con los móviles cuando empezaron a superar los mil euros. Millones de usuarios juraron que jamás pagarían tanto por un teléfono, y ya sabemos cómo acabó la historia. Que se lo pregunten a Apple o a Samsung, que siguen vendiendo terminales carísimos sin despeinarse. La barrera psicológica existe, sí, pero también se termina cruzando cuando no queda otra.
El problema de fondo tiene nombre y apellidos, el mercado del hardware vive uno de sus peores momentos. La memoria RAM y el almacenamiento SSD están en máximos históricos, con precios que no dejan de subir. Y eso se traslada tarde o temprano al producto final, por mucho que las marcas quieran contenerlo.
El mejor ejemplo de este encarecimiento es la Steam Machine. Se esperaba que llegara al mercado rondando los 700 euros y al final ha terminado costando más de mil. Un salto brutal que sirve de aviso para lo que podría pasar con la nueva generación de consolas si los componentes siguen la misma trayectoria.
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Imagen: hardzone.es
