Microsoft está experimentando con una función para Windows 11 que promete cambiar bastante la forma en la que se gestionan los permisos de las aplicaciones de escritorio. La idea es sencilla ma potente, ovvero permitir controlar cada programa por separado, en lugar de meterlos a todos bajo un único interruptor como ocurre ahora. Si la novedad llega a buen puerto, el usuario tendrá un nivel de control mucho más fino sobre qué software accede a la cámara, al micrófono, a la ubicación o a la activación por voz.
El cambio ha aparecido en una compilación experimental del programa Windows Insider, concretamente en la build Experimental Insider 26340.9212, que curiosamente no menciona nada de esto en su registro oficial de cambios. Vamos, que la función está ahí pero medio escondida. Las capturas que circulan por redes sociales muestran que el sistema ya sería capaz de desactivar de forma independiente el acceso a esos elementos para cada programa de escritorio. Ahora bien, la opción no aparece para todos los que ejecutan esta misma versión, algo que sugiere un despliegue parcial dentro del propio canal de pruebas.
Del interruptor único a un permiso por cada programa
Hasta ahora, revisar los permisos uno a uno solo era posible con las aplicaciones descargadas desde la Microsoft Store. Las apps Win32, esas de toda la vida, seguían dependiendo de un único interruptor general dentro del apartado de privacidad. Un sistema heredado que Windows arrastra desde hace años para el software de escritorio y que, francamente, obliga a tomar decisiones poco cómodas.
Un ejemplo claro. Si alguien quiere dar acceso al micrófono a un programa de videollamadas, ese permiso queda activado también para el navegador y para cualquier otra aplicación instalada, sin margen para evitarlo. Con el cambio detectado, en cambio, Windows dejaría decidir programa por programa, de modo que conceder un permiso a una aplicación no implicaría regalárselo automáticamente al resto.
La diferencia entre ambos modelos tiene que ver con cómo cada tipo de aplicación pide acceso al sistema. Las apps de la Store declaran sus permisos de forma explícita durante la instalación, mientras que las aplicaciones Win32 tradicionales heredan el permiso general que uno mismo concede desde la configuración, sin distinguir entre un programa y otro.
Qué se sabe y qué queda por confirmar
Conviene no lanzar las campanas al vuelo. Se trata de una compilación experimental y Microsoft no ha incluido esta función en el changelog público, así que de momento no forma parte de ningún plan confirmado oficialmente. A juzgar por los comentarios que se leen tras la difusión de las capturas, la opción tampoco está disponible para todos los usuarios que corren esa misma versión experimental, lo que apunta a un despliegue escalonado dentro del canal de pruebas de Windows 11.
Fuente
Imagen: softzone.es
