Las especificaciones base de PS6 ya están definidas por Sony, y todo apunta a que la próxima consola podría ser bastante más potente de lo que muchos imaginaban. El corazón de la máquina será una APU Orion desarrollada por AMD y fabricada por TSMC en el nodo de 3 nm. Su diseño es monolítico, es decir, CPU y GPU compartirán la misma pastilla de silicio y el mismo encapsulado. Un planteamiento muy distinto al de la APU Magnus de Xbox Project Helix, que apostará por un diseño tipo chiplet.
Los detalles de la Orion salieron a la luz gracias a una filtración conocida hace un tiempo, y ahora circula además una encuesta interna en la que Sony pregunta a los desarrolladores qué opinan sobre PS6 y sobre el ecosistema de PlayStation en general. En ese sondeo aparece incluso el polémico asunto del final del formato óptico, un tema que sigue generando bastante debate.
Qué quiere saber Sony de los desarrolladores
La compañía busca averiguar si las especificaciones planteadas convencen a los estudios o si estos consideran que algo debería cambiar. Y no es un detalle menor, porque las sugerencias de los grandes nombres del sector, como Capcom y otros gigantes, suelen pesar mucho a la hora de perfilar el hardware final. Ha ocurrido antes, y no una sola vez.
Basta con recordar el caso de PS4. Al principio iba a montar solo 4 GB de memoria unificada, pero terminó con 8 GB precisamente porque los desarrolladores más importantes consideraban insuficiente esa cifra. Tenían toda la razón. Con solo 4 GB, la generación pasada habría sido muy diferente y bastante inferior en lo técnico. Algo parecido pasó con PS5, concebida desde el arranque con una unidad SSD por petición unánime de los principales estudios. Imaginemos esa consola con un disco duro tradicional o con una solución híbrida a base de caché NAND Flash. Otra generación completamente distinta, y peor.
Cómo podría ganar potencia sin cambiar la base
Conviene aclarar una cosa. Aunque los desarrolladores pidan más músculo, las especificaciones base no van a moverse. La APU Orion se va a usar sí o sí, porque es un diseño personalizado que le ha costado a Sony muchos millones. Descartarla supondría tirar por la borda esa inversión y encima pagar otra fortuna por una alternativa. No tiene ningún sentido.
Entonces, si los estudios reclaman más potencia, ¿por dónde podría tirar Sony? Hay varias vías. Podría montar más memoria unificada o aumentar el ancho de banda de esa memoria. También cabría subir las frecuencias de la CPU, que en teoría funcionará a unos 4 GHz y podría trepar hasta los 4,5 GHz. Y algo similar con la GPU, que se movería entre 2,5 GHz y 3 GHz según lo filtrado.
Ninguno de esos ajustes dispararía la potencia de golpe ni tocaría la base técnica de la consola. Pero serían suficientes para esquivar ciertas limitaciones, sobre todo en lo que toca a la capacidad de la memoria, y para arañar un rendimiento extra que se agradece.
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Imagen: muycomputer.com
