PlayStation Puga: la consola PS1 escondida en un mando DualShock

by Redazione
PlayStation Puga: la consola PS1 escondida en un mando DualShock

La PlayStation Puga es una de esas curiosidades que quedaron atrapadas en el cajón de los proyectos que nunca llegaron a las tiendas. A principios de los años 2000, Sony estuvo a punto de lanzar una consola portátil para plantar cara a Nintendo, y la idea era tan sencilla como llamativa. Meter una PS1 dentro de un mando DualShock. Al final no salió adelante, frenada por cuestiones financieras y de licencias, pero el concepto sigue resultando fascinante todavía hoy.

Qué era realmente la PlayStation Puga

El objetivo estaba clarísimo desde el principio. Conquistar el mercado brasileño. Por aquel entonces, igual que ahora, Brasil aplicaba regulaciones muy estrictas y aranceles altísimos a la importación de electrónica, lo que disparaba el precio del hardware de videojuegos. La jugada de Sony pasaba por fabricar el aparato directamente dentro del país sudamericano y venderlo a un precio muy asequible, una estrategia que muchos fabricantes siguen usando hoy en día.

En lo técnico, la idea recordaba un poco a la PSP pero sin pantalla, o si se prefiere a algo parecido a la Nintendo Classic Mini, solo que todo iba metido dentro del propio mando. Este híbrido de mando y consola funcionaba con cuatro pilas AA y se conectaba a cualquier televisor mediante un cable de salida de audio y vídeo RCA. Nada de complicaciones.

Lo curioso es que no usaba los componentes originales de la PS1. En su lugar montaba un procesador basado en arquitectura ARM funcionando a 650 MHz. Ese chip era capaz de emular los juegos de la PS1 con muy buen rendimiento y, sobre todo, con una eficiencia energética sorprendente. Tanto que alcanzaba hasta 20 horas de autonomía con un solo pack de cuatro pilas, una cifra que sigue siendo notable incluso comparada con lo que se ve ahora.

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En cuanto al almacenamiento, la PlayStation Puga incluía una memoria interna de 4 GB pensada para guardar una colección fija de 10 videojuegos preinstalados. Ni más ni menos. La idea era ofrecer un catálogo cerrado, sencillo y directo, sin cartuchos, discos ni añadidos.

Márgenes demasiado estrechos para seguir adelante

Aquí está la parte más frustrante de toda la historia. El prototipo técnico funcionaba a la perfección y estaba prácticamente listo para llegar a las tiendas. El problema no fue la tecnología. Fue la burocracia y la falta de entendimiento comercial a la hora de gestionar los derechos de autor de los juegos.

Al tratarse de una consola de bajo coste orientada a mercados emergentes, los márgenes de beneficio que se preveían eran muy pequeños. Tan ajustados que el proyecto acabó cayéndose antes de dar el salto definitivo. La combinación de precio reducido, licencias complicadas y ganancias mínimas terminó por enterrar una de las ideas más originales que Sony llegó a tener entre manos en aquella época.

Así quedó la PlayStation Puga. Un mando que era también una consola, listo para funcionar, pero condenado a no salir nunca del prototipo.

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Fuente
Imagen: hardzone.es

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