Un mando que parece un DualShock cualquiera pero que esconde una PS1 entera en su interior. Así de sorprendente es la PlayStation PUGA, uno de esos prototipos que Sony llegó a diseñar y que, por motivos varios, jamás terminó en las estanterías de las tiendas. Y lo mejor de todo es que ni siquiera necesitaba enchufe, porque funcionaba con pilas normales y corrientes.
La existencia de este curioso aparato salió a la luz gracias al desarrollador de videojuegos Brian “Biscuit” Watson, que en un vídeo mostró al detalle cómo estaba construido este DualShock con PS1 integrada. En ese mismo vídeo explicó también qué buscaba Sony con un proyecto tan raro y, francamente, tan distinto a todo lo demás. La respuesta apunta directamente al mercado brasileño, un territorio donde importar productos como las consolas salía carísimo por culpa de unos aranceles altísimos.
Un producto pensado para fabricarse en Brasil
La idea de Sony era clara. Querían que esta consola se pudiera producir localmente como un artículo de bajo coste, algo que habría facilitado muchísimo su llegada masiva a los hogares brasileños. El mando llevaba todo lo necesario para ejecutar juegos de PS1 sin complicaciones y venía además con el cableado para conectarlo al televisor mediante cable compuesto.
Lo interesante es que no reutilizaba el hardware original de la consola de Sony. En su lugar montaba componentes personalizados, pensados para caber en el espacio tan reducido que ofrecía la carcasa de un mando. En el corazón del invento había un SoC TI OMAP 3530 con una CPU ARM y, como cabía esperar, el sistema tiraba de emulación para mover los títulos clásicos.
Ese chip puede sonar de algo a los lectores más veteranos, y con razón. Su sucesor, el TI OMAP 3630, fue el cerebro del Samsung Galaxy SL, una versión más económica y limitada del Galaxy S de primera generación.
Diez juegos, cuatro pilas y hasta 20 horas de autonomía
Para hacerla más apetecible, la consola incluía una tarjeta de memoria de 4 GB con 10 juegos ya instalados de fábrica. La energía la aportaban cuatro pilas AA que, gracias al bajísimo consumo del chip, bastaban para ofrecer hasta 20 horas de uso continuado. Nada mal para un cacharro tan compacto.
Su reducido coste de producción permitía venderla barata y, de paso, facilitaba negociar el pago de los derechos de autor para convertirla en un producto oficial y perfectamente legal. Pese a todo, la PlayStation PUGA nunca dio el salto al mercado y su prototipo se ha quedado como una rareza que hará las delicias de cualquier coleccionista.
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Imagen: muycomputer.com
