Quien haya jugado durante años a PlayStation conoce bien la sensación de rabia que provoca el drift, ese fallo por el que la palanca analógica registra movimiento aunque nadie la esté tocando. El personaje se mueve solo, la cámara gira sin motivo y las partidas terminan perdidas por culpa de algo que escapa por completo al control del jugador. Ahora Sony estaría estudiando una solución para el futuro mando de PlayStation 6, y todo apunta a la llegada de los sticks magnéticos.
La idea es sencilla de explicar aunque tenga detrás bastante trabajo técnico. Esos sticks conseguirían dejar atrás el drift, o al menos así funciona la teoría, porque habrá que comprobar cómo se comportan con el paso del tiempo. No sería la primera tecnología pensada para acabar con este defecto, pero sí una de las más prometedoras de los últimos años.
Por qué aparece el temido drift
El drift es uno de los problemas más conocidos de los mandos modernos. Al principio todo va perfecto, pero pasados unos meses algunos usuarios empiezan a notar cosas raras. El movimiento se descontrola, la puntería falla y ciertas acciones dejan de responder como deberían. Basta una pequeña desviación de la palanca para arruinar una partida entera, y eso saca de quicio a cualquiera.
La raíz del problema está en la tecnología que utilizan hoy muchos de estos dispositivos. Los sticks analógicos tradicionales funcionan gracias a unos sensores que, tras mucho uso, terminan desgastándose y empiezan a enviar señales equivocadas. No es algo que le ocurra a todos los mandos, ni mucho menos, pero sí es un fallo lo bastante frecuente como para que fabricantes y jugadores lleven años buscando una salida definitiva.
La apuesta de Sony para PS6
Aquí es donde entra en juego la posible jugada de Sony. La compañía estaría trabajando en una nueva generación de mandos para PS6 con un objetivo bien claro, terminar de una vez por todas con el drift. Y la respuesta pasaría por los sticks magnéticos, una tecnología que ya existe en algunos mandos del mercado y que funciona de una manera muy distinta a los sensores clásicos.
La ventaja de estos sticks magnéticos es que no necesitan tantas piezas en contacto físico para registrar el movimiento. En lugar de depender de componentes que se van gastando con el uso diario, emplean sensores magnéticos capaces de medir la posición de la palanca con más precisión y con una resistencia mucho mayor al paso del tiempo. Menos rozamiento, menos desgaste y, sobre el papel, muchas menos posibilidades de sufrir ese molesto drift que tantas partidas ha estropeado.
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Imagen: hardzone.es
