Path of Exile 2 arrastraba desde su lanzamiento un problema que ha traído de cabeza a miles de jugadores, y la solución llegó por una vía de lo más curiosa: los desarrolladores acabaron empaquetando su ordenador de pruebas y mandándolo directamente a NVIDIA. El título, que salió en diciembre de 2024 y sigue en acceso anticipado, ha dado guerra sobre todo a quienes juegan con tarjetas gráficas del fabricante verde. Y no hablamos de detalles menores, sino de fallos que arruinaban la experiencia.
La mayoría de los problemas iniciales ya se habían ido corrigiendo con el tiempo. El asunto es que quedaban dos especialmente molestos que no había manera de quitar de encima. Por un lado, el stuttering, esos tirones que aparecían al cargar los shaders y que rompían el ritmo de juego en los peores momentos. Por otro, los cierres inesperados acompañados del mensaje de error «device removed», que dejaban al jugador plantado sin previo aviso.
Cuando el estudio decidió mandar la torre entera
Durante meses, Grinding Gear Games intentó dar con la tecla sin conseguirlo. Todo apuntaba a que estos fallos aparecían únicamente con las gráficas de NVIDIA a partir de la versión 566.36 de los controladores, unos drivers que sobre el papel estaban optimizados precisamente para este juego. La ironía no se le escapó a nadie.
Al tratarse de un problema a nivel de driver, Jonathan Rogers, directivo de GGG, se puso en contacto directo con el fabricante. Pero la respuesta chocó con un muro bastante habitual en el soporte técnico de las grandes empresas. Para investigar el caso con prioridad, NVIDIA pedía pasos de reproducción exactos, y por lo visto consideraba que el fallo no era lo bastante extendido como para justificar meterse de lleno en ello.
Eliminar cualquier duda sobre la configuración
El problema es que el error no había forma de recrearlo de manera constante en los laboratorios estándar de NVIDIA. Sin poder reproducirlo, tampoco había manera de demostrar que aquello no era un caso aislado ni una mala configuración del equipo. Así que en Grinding Gear Games tomaron una decisión poco común: empaquetar uno de sus propios ordenadores, ese en el que el fallo aparecía una y otra vez, y enviárselo tal cual.
Y aquí viene el detalle que ha llamado la atención. Para no dejar ni el más mínimo hueco a la duda sobre variables externas o sobre el entorno de pruebas, el estudio no se limitó a mandar la torre. Metieron en el paquete también el monitor, el ratón y el teclado que usaban en las instalaciones. Todo el conjunto, exactamente igual que lo tenían montado, para que al otro lado no pudieran achacar el error a ninguna configuración rara ni a un periférico distinto.
De esta forma, el fabricante recibió un PC completo de manos de los creadores de Path of Exile 2, listo para reproducir el fallo sin excusas y ponerse por fin a solucionar un problema que llevaba demasiado tiempo dando la lata.
Fuente
Imagen: hardzone.es
