NVIDIA sube el precio de las tarjetas gráficas por la memoria GDDR7

by Redazione
NVIDIA sube el precio de las tarjetas gráficas por la memoria GDDR7

Comprar una tarjeta gráfica va a costar todavía más caro, y esta vez el motivo tiene nombre y apellidos. NVIDIA ha comunicado a los ensambladores una nueva subida en el precio de sus kits oficiales, esos que incluyen la GPU junto a la memoria. La razón de fondo está en la demanda descontrolada de los centros de datos de inteligencia artificial, que ha empujado a buena parte de los fabricantes a reorientar sus líneas de producción hacia módulos HBM, mucho más rentables. El resultado, previsible, es que el bolsillo del usuario será el que acabe pagando la factura.

No es la primera vez que ocurre algo así. En mayo, NVIDIA ya había notificado a sus socios un ajuste al alza, aunque entonces limitado a un par de modelos concretos, GeForce RTX 5090 y RTX 5090D V2. Esa maniobra explica en gran parte por qué hoy dar con una de estas tarjetas por debajo de 4.300 euros es prácticamente imposible. Ahora el movimiento es más amplio y toca tanto a la generación anterior basada en memoria GDDR6 como a la actual arquitectura de la serie GeForce RTX 50, equipada con memoria GDDR7.

Por qué la memoria GDDR7 se ha vuelto tan cara

Aquí está el punto clave del asunto. En el caso de la GDDR7, la diferencia de costes se ha disparado hasta niveles que hace poco nadie preveía. Un módulo convencional de 2 GB mantiene un coste de producción más o menos estable, sin sobresaltos. El problema llega con las variantes de mayor densidad, las de 3 GB, necesarias para las configuraciones que ofrecen más capacidad de VRAM. Esas han triplicado su precio en origen, y multiplicar por tres no es un detalle menor.

Esta presión económica no se queda solo en un reajuste del catálogo que ya está en las tiendas. También tiene efectos colaterales que afectan al futuro cercano. La esperada línea RTX 50 SUPER permanece en pausa precisamente por esto, ya que sus márgenes comerciales quedarían comprometidos si llegara al mercado con los precios de venta recomendados que se habían pensado originalmente. Sacarla ahora, con estos costes, sería complicado de justificar.

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El golpe recae sobre el consumidor final

Cuando suben los costes que imponen los proveedores, los ensambladores se encuentran ante dos caminos, ninguno cómodo. Pueden absorber ese gasto extra apretando sus propios márgenes de beneficio, o bien trasladar parte del aumento a distribuidores y minoristas. Ya se imagina cuál de las dos opciones suele imponerse.

Conviene aclarar un matiz importante. El precio del chip gráfico en sí mismo no ha cambiado, NVIDIA lo mantiene igual. Lo que se ha encarecido es el conjunto completo, la GPU sumada a la memoria, y ahí está la subida. Los informes apuntan que, pese a todo, las tarifas de NVIDIA para sus ensambladores siguen siendo algo más competitivas que las de rivales como AMD. Pequeño consuelo, porque al final del recorrido son los usuarios quienes tendrán que pagar esta subida cuando vayan a montar o renovar su equipo.

Sobre las tarjetas gráficas, la conclusión práctica es sencilla, van a costar más de lo que costaban ayer.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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