Intel ha decidido darle una vuelta a su identidad visual y los Intel Nova Lake-S llegarán con un diseño renovado bajo la denominación series 4. La fecha de lanzamiento ya está sobre la mesa y, junto a ella, aparece una reorganización de la marca que mantiene la lógica de gamas que ya conocíamos en la generación actual. En la práctica significa que cada familia tendrá su hueco bien definido, sin grandes sorpresas en cuanto a jerarquía.
La distribución queda bastante clara. El Core Ultra 9 se guarda para el tope de gama, mientras que el Core Ultra 7 cubre la parte alta del catálogo. El Core Ultra 5 se mueve en la gama media y en la media más económica, y el Core Ultra 3 se ocupa de la gama de entrada. Nada rompedor a nivel de nombres, la verdad, pero sí una imagen más pulida que acompaña al salto generacional.
Fechas de lanzamiento y configuraciones de núcleos
Aquí viene lo interesante. Intel arrancará primero con los procesadores de 28 núcleos, que deberían aterrizar entre enero y marzo de 2027. Los modelos de la serie K llegarían después, entre marzo y abril, y las versiones que van de 8 a 16 núcleos tendrán un despliegue escalonado entre marzo y mayo. Los más potentes, los de 52 núcleos, se harán esperar bastante más, con una ventana que va de mayo a septiembre de ese mismo año. Serán, por tanto, los últimos en aparecer.
En cuanto a la arquitectura, los chips de hasta 28 núcleos usarán un único bloque de CPU con 8 núcleos P de alto rendimiento (arquitectura Coyote Cove), 16 núcleos E de alta eficiencia (Artic Wolf) y 4 núcleos LP de consumo ultra bajo, también Artic Wolf. Los modelos de 52 núcleos apuestan por una configuración de doble bloque, con 8 + 8 núcleos P, 16 + 16 núcleos E y 4 núcleos LP. Un detalle a tener en cuenta es el consumo, porque estos últimos podrían llegar a picos de hasta 700 vatios.
Otra novedad que conviene subrayar es que en esta generación Intel vuelve a prescindir del HyperThreading, así que cada núcleo gestionará un solo hilo. Lo nuevo del gigante del chip se fabricará con el nodo Intel 18A y promete mejoras notables de IPC tanto en los núcleos de alto rendimiento como en los de eficiencia.
Un apunte que interesa a quien piensa en actualizar su equipo. Estos procesadores estrenan la plataforma LGA1954, lo que obliga a comprar una placa base nueva para poder usarlos. La parte buena es que quien ya tenga un PC con memoria DDR5 podrá reaprovecharla en esa actualización de placa, algo que suaviza un poco el desembolso.
Fuente
Imagen: muycomputer.com
