El Elgato Stream Deck + XL llegó el pasado marzo como una evolución lógica del modelo anterior, y su propuesta es tan simple como atractiva: meter más botones y más diales programables en un solo aparato para que todo se controle desde un único punto. La idea de fondo no cambia, lo que cambia es la escala. Y aquí la escala importa, y mucho.
Si se compara con el modelo estándar el salto es enorme. Elgato Stream Deck + XL pasa de 8 a 36 botones programables, sube de cuatro a seis diales y agranda la pantalla táctil, multiplicando con ello todo lo que puede hacer. Tres cambios que parecen pocos sobre el papel, pero que en la práctica transforman por completo el dispositivo y lo orientan de lleno hacia el usuario profesional, el streamer, el diseñador, el artista y cualquier creador de contenido que quiera simplificar su flujo de trabajo y, en definitiva, hacer más en menos tiempo.
Construcción, diseño y todo lo que trae dentro
Nada más sacarlo de la caja sorprende por el tamaño y por la presencia que tiene. Es grande, sí, pero está bien pensado y mejor construido. Mantiene la línea y la ergonomía del modelo estándar, con ese diseño en forma de cuña que coloca el frontal en diagonal y permite ver y tocar todo con comodidad. El chasis es de plástico negro mate ligeramente rugoso, sólido, sin zonas frágiles, y la base con patas de goma evita que Elgato Stream Deck + XL resbale en superficies lisas. Los diales tienen acabado metálico, son personalizables y extraíbles, así que se pueden cambiar por otros de colores distintos en cuestión de segundos.
El frontal se divide en tres zonas: arriba los 36 botones con minipantallas LCD de 72 x 72 píxeles, en el medio la pantalla táctil de 16,1 x 1,4 centímetros y abajo los seis diales, que giran 360 grados y también responden a la pulsación. La caja viene casi vacía a propósito: el aparato, un cable USB Type-C y la guía de inicio. Un solo cable para gestionar todo, algo que se agradece teniendo en cuenta la cantidad de funciones que ofrece. El conector USB Type-C va detrás, en una posición cómoda que facilita esconder el cable. Mide 205 × 147 × 175 milímetros, pesa 1.085 gramos y funciona con Windows 10, Windows 11 y macOS 13 o superior. El precio es de 349,99 euros.
Lo interesante llega con los números. Aunque a primera vista veamos 36 botones, seis diales y seis bloques en la pantalla, el dispositivo permite crear hasta diez perfiles distintos y saltar entre ellos con un simple deslizamiento. Haciendo cuentas, eso son hasta 360 botones personalizables, 60 subzonas de pantalla y 60 configuraciones de diales diferentes. Y si se queda corto, se integra en el ecosistema modular de la marca a través del Network Dock, que lo conecta por Ethernet y permite usarlo sin PC, y del USB Hub, que añade puertos USB 3.2, un lector de tarjetas SD y microSD y carga de 65 vatios para portátiles.
Configuración, software y experiencia de uso
La puesta en marcha no tiene misterio. Se conecta por USB, se descarga la aplicación Stream Deck (gratuita) y listo. La interfaz, que por tamaño podría asustar, resulta sencillísima: cada botón y cada dial se configuran arrastrando y soltando, se importan plugins, se crean acciones encadenadas y poco más. Tanto las minipantallas como la táctil tienen buena nitidez, brillo alto y ángulos de visión correctos.
Los diales se entienden en tres movimientos. Giro a la izquierda para bajar volumen o brillo, retroceder, deshacer o reducir zoom. Giro a la derecha para lo contrario. Y pulsación para ejecutar una acción concreta, como apagar la iluminación LED, cambiar de cámara o alternar entre aplicaciones. Pensemos en un directo casero con tres cámaras, iluminación LED RGB, programas para interactuar con la audiencia y el juego de turno: todo eso se centraliza aquí. Cambiar cámaras, aplicar filtros, controlar el brillo de las luces, ajustar el volumen del micro o lanzar un juego directamente desde un botón, sin tocar el menú del PC.
La respuesta del hardware es excelente. Las pulsaciones se marcan sin problemas, las acciones se ejecutan al instante (lo que tarden dependerá de su complejidad y del equipo) y los diales tienen un tacto preciso que permite movimientos finos sin esfuerzo. Cambiar de perfil deslizando el dedo por la pantalla es casi inmediato, el Elgato Stream Deck + XL carga uno nuevo en menos de un segundo pese a que cada perfil puede contener un montón de funciones y concatenaciones.
La integración con software profesional es uno de sus puntos fuertes: todo el ecosistema de Adobe, DaVinci Resolve, Microsoft 365 y muchas más. Se pueden crear perfiles propios o descargar perfiles completos desde el Elgato Marketplace, con opciones gratuitas y de pago. Y para los jugadores hay perfiles dedicados espectaculares, como el de Microsoft Flight Simulator 2024, que incluye más de 700 iconos.
En una sola unidad caben un perfil para Office, otro para Adobe, otro para el ocio con atajos de juegos y otro para el sistema de streaming, la iluminación y los chats. Aún quedarían seis perfiles libres, con saltos de uno a otro en menos de un segundo. El aumento de botones y diales, sumado a esa integración con aplicaciones, juegos, equipos de cámara y estaciones de trabajo, lo convierten en un dispositivo que marca la diferencia. La valoración final es de 9.5, con un único pero: el precio alto, aunque comprensible.
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Análisis completo del Elgato Stream Deck + XL: 36 botones, seis diales, pantalla táctil, hasta diez perfiles e integración con Adobe, DaVinci y más por 349,99 euros.Fuente
Imagen: muycomputer.com
