Convierten un ratón en un mini PC que ejecuta Minecraft con un Galaxy S21

by Tecnoandroid
Convierten un ratón en un mini PC que ejecuta Minecraft con un Galaxy S21 - mini PC en un

Hay quien mira un ratón y ve solo un accesorio para mover el cursor. Y luego está quien, con paciencia y bastante ingenio, mete dentro un ordenador completo. Es justo lo que ha ocurrido con este mini PC escondido en el interior de un ratón ergonómico, capaz de arrancar un escritorio real y hasta correr videojuegos. Nada de comprar cosas raras de segunda mano: aquí todo nace del reciclaje inteligente de un móvil que parecía destinado a la basura.

La historia recuerda un poco al viejo Compute Stick de Intel, aquel mini PC con forma de lápiz que se enchufaba directamente al HDMI del monitor. La idea era buena sobre el papel, pero el rendimiento dejaba mucho que desear y la compañía terminó por dejarlo caer. Más de una década después, un creador del canal de YouTube Gadget Industry ha demostrado que la miniaturización sí puede funcionar, y lo ha hecho por un camino que casi nadie habría imaginado.

De un Galaxy S21 roto a un ordenador de bolsillo

Lo curioso es que, al principio, cualquiera pensaría en una Raspberry Pi para un proyecto así. Pues no. El corazón de este invento es un Samsung Galaxy S21 cuya pantalla dejó de funcionar. Como la reparación salía más cara que el propio teléfono, la decisión fue clara: darle una segunda vida en lugar de tirarlo. Y vaya vida.

La clave de todo está en Samsung DeX, esa función nativa de la serie S que, al conectar el móvil a un monitor mediante USB-C, despliega una interfaz de escritorio muy parecida a Windows. Desde ahí se pueden instalar aplicaciones y también juegos, lo que explica cómo un simple ratón puede llegar a mover algo como Minecraft sin despeinarse demasiado.

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Del Galaxy S21 se salvó lo justo. En concreto, la placa base principal, la placa secundaria donde vive el puerto USB-C y el módulo del botón de encendido. Todo lo demás quedó fuera. Se eligió un ratón ergonómico precisamente por su tamaño, ya que al ser más voluminosos ofrecen algo más de hueco interior para hacer encajar las piezas.

Batería recortada y la eterna guerra contra el calor

La batería original era demasiado grande para caber en un espacio tan reducido, así que hubo que sustituirla por una microbatería mucho más pequeña. Por sí sola apenas daría autonomía, pero ese no es su papel. Su única misión es que la placa detecte que hay carga presente y arranque sin dar errores. Un truco sencillo que evita más de un dolor de cabeza.

El otro gran quebradero fue la refrigeración. Dentro de un smartphone, el chasis metálico hace de disipador y ayuda a repartir el calor. Al sacar la placa de su carcasa original y encerrarla en el plástico de un ratón, el procesador empezó a calentarse a toda velocidad. La solución pasó por añadir un sistema de refrigeración pasiva para mantener las temperaturas a raya y que el conjunto siguiera funcionando sin apagones inesperados.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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