Actualizar Windows no siempre pasa por la típica ruta de la configuración. Windows Update, esa herramienta que todos conocemos y que vive dentro de los ajustes de cualquier versión del sistema de Microsoft, es la opción por defecto para mantener el equipo al día. Pero conviene saber que no es la única, y en ciertos escenarios ni siquiera resulta la más práctica.
Piénsalo un momento. Un ordenador sin conexión a Internet, por ejemplo. Windows Update es una herramienta que trabaja online, así que ahí directamente no hay nada que hacer. Y no es el único caso. Aplicar la misma actualización en varios equipos de golpe, recuperar parches que se dejaron aparcados en su día para evitar errores y ahora toca instalar, o simplemente querer tener un mayor control sobre lo que entra en la máquina. Situaciones muy reales, más comunes de lo que parece.
Aquí es donde aparece el Catálogo de Microsoft Update, un servicio pensado justo para estos casos. Dentro encontramos las actualizaciones de seguridad y las acumulativas de calidad que Microsoft publica para sus sistemas, tanto en versiones cliente como servidor, y para todas las arquitecturas de hardware disponibles.
Cómo funciona el Catálogo de Microsoft Update
El planteamiento es de lo más sencillo. Basta con entrar en la página web oficial desde cualquier navegador, descargar la actualización que interese e instalarla. Nada más. El primer paso es acceder al catálogo y buscar la actualización concreta, identificada con ese código «KB» que Microsoft asigna a cada paquete que lanza. Como ejemplo sirve la primera actualización de calidad acumulativa para Windows 11 de este año, que corresponde a KB5034123.
Al buscarla aparecen todas las versiones disponibles. Plataformas x86 o ARM, ediciones de 32 y 64 bits si existieran, además de las correspondientes a Windows Server. Se elige la que encaje con el equipo, se descarga y se indica la carpeta de destino donde guardar el archivo.
Ese archivo llega en formato .msu, propio del Microsoft Update Standalone Package. En el caso del ejemplo pesa bastante, unos 800 Mbytes, porque hablamos de una actualización acumulativa orientada a mejorar la calidad del software. Nada raro en este tipo de parches.
Instalar la actualización descargada en cualquier equipo
Una vez que el archivo está en el disco, se puede copiar a una unidad de almacenamiento externo, moverlo de un sitio a otro e instalar la actualización en el PC que haga falta. El proceso no tiene misterio. Doble clic sobre el archivo .msu y a esperar.
Según la configuración de la cuenta de usuario puede saltar una advertencia de seguridad. Se conceden los permisos y el instalador se pone a comprobar la versión del sistema y las actualizaciones ya presentes. Si todo cuadra, pedirá permiso para seguir adelante. Si el parche no es compatible o ya estaba instalado, avisará de ello sin más rodeos.
A partir de ahí el instalador actualiza la versión de Windows que corresponda y listo. Funciona con todos los sistemas operativos de Microsoft y resulta muy útil precisamente en los casos comentados. Problemas con Windows Update, redes corporativas, equipos de terceros o esa máquina que no tiene acceso a Internet.
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Imagen: muycomputer.com
